miércoles, 16 de septiembre de 2026

Ediciones Comisura

 


Nos cuentan Carlota y Laura, fundadoras de Ediciones Comisura, el porqué del nombre de su editorial; un proyecto que busca libros que exploran los límites de los géneros y experimentan con lenguajes artísticos y literarios.

Y la verdad es que el nombre no puede ser más acertado en este caso; una escritora, Carlota Visier, junto a una fotógrafa, Laura C. Vela, que buscan la palabra y la imagen a través de la comisura de sus labios y parpados. ¡Un bello comienzo!

Resulta sorprenderte (un gran trabajo se lleva realizado para ello) que, tras cinco años de existencia, la editorial camine hacía un número muy cercano a las cincuenta publicaciones.

Y no me extraña, ya que verlas en el escenario con esa naturalidad y dominio del tema, abrazando cada uno de sus comentarios, es una prueba de su buen hacer.

Esta coincidencia en el tiempo y en el espacio, ayer en Badajoz, es fruto del trabajo sin descanso de una institución, Fundación Caja Badajoz, que apuesta sin ambages por la cultura independiente.

Ayer, de la mano del CDIEX de Fundación Caja Badajoz, vinieron a presentarnos “Archivo para no desaparecer”, un trabajo de escucha y recopilación de fotografías domésticas que nunca aspiraron a ser arte ni documento histórico en una pequeña aldea del término de Aracena, Huelva, La Umbría.

¡Fascinante!, al menos para el que esto escribe; trabajar de esta forma nos recuerda que la fotografía, antes que técnica, es un puente de empatía y un lenguaje universal.

El objetivo era ambicioso pero vital: retratar la fraternidad de un pueblo, a través de colaboradores desinteresados y creadores anónimos, para mostrarnos las experiencias que nos unen a todos: el amor, el trabajo, el dolor y la muerte...

Entiendo el proyecto como una voz desgarrada que trabaja contra la fragilidad de la memoria, esa que nos predispone: a analizar la importancia de la fotografía familiar como elemento artístico y espacio de memoria e historia, a compartir parte de nuestra historia y nuestro patrimonio, localizado en el ámbito doméstico, para aprender a protegerlo y valorarlo o a colaborar en la localización y documentación de fotografías para identificarlas, catalogarlas y digitalizarlas con el objeto de seguir mimando nuestra maltrecha memoria.

¡Enhorabuena Carlota y Laura!

No hay comentarios:

Publicar un comentario