Las primeras notas del “Mambo influenciado” nos indican que
la fiesta que Paquito y sus acompañantes han celebrado se encamina a su fin. “Mambo
influenciado” es probablemente el tema insignia del genial Chucho Valdés;
apellido éste que estuvo sobrevolando todo el concierto de esta noche: Bebo,
Miriam o Chucho son ilustres representantes del mismo.
Pero Paquito es mucho más, es un Showman que domina el
escenario y su tiempo como nadie. Se presentaba liderando un trío: Paquito
D'Rivera (clarinete y saxo), Pepe Rivero (piano) y Sebastian Laverde (vibráfono),
al que en algún momento se agregó Reynold Luis Cárdenas (oboe). ¡Un espectáculo
muy variado y divertido, lleno de amor, humor y emociones inesperadas!
El elemento improvisación es fundamental en el jazz, también
en los conciertos de Paquito, y por lo tanto nunca se sabe exactamente qué
sucederá. Y sucedió eso, un paseo por la música latinoamericana y clásica
preñados de arreglos jazzísticos. Algo muy natural para Paquito, pues nunca hace
distinciones entre géneros musicales, adaptándose con facilidad a diversos
estilos. Más con la afinidad personal y artística con los músicos que le
acompañan, gente entrañable y profesionales de alto nivel. A ese respecto
comentaba: “es siempre una tentación subirse al escenario con ellos”.
Pude comprobar como programaba las cosas que hacía para
administrar los esfuerzos, colocando las piezas más difíciles en el principio del
concierto. Recordemos que nació en 1948: setenta y ocho años le acompañan de
una manera muy digna.
El programa incluía obras de Bebo, Chucho, Mozart, Chopin y
otros compositores clásicos, fusionadas con jazz o blues.
Paquito D'Rivera, nació en La Habana en 1948, marchándose de
Cuba en 1980 durante una gira por España y desde entonces ha sido una voz
crítica constante contra la dictadura cubana. Cuenta como “en 1980 y durante
seis meses, en Madrid, pasó días muy lindos y a la vez terribles porque estaba
escapando de mi país. O mejor lo digo al revés: fueron meses tristes, pero por
lo menos fue en España, con un grupo maravilloso de sudacas que me salvó la
vida. Nos gustaba decirnos así, sudacas”.
Antes, en el camerino, tuve la oportunidad y la suerte de
compartir unos minutos con Paquito para contarle y hablarle de aquel concierto
que cuarenta años antes había ofrecido en Badajoz con motivo del 1er. Festival
de Jazz de la ciudad. Un concierto del que recordaba el clarinete Selmer que
llevó y que aún conserva y no utiliza. Y hablamos de libros, de “Mi vida
saxual” y de un cuadernillo diario de un viaje por Rusia que había encontrado
entre sus papeles y que pretendía publicar.
Es curioso observar cómo la gente envejece, como el aspecto
físico tiene incorporado las huellas del tiempo que transcurre inexorablemente;
pero como, igualmente, su carácter se mantiene inalterable. En 1986, en
Badajoz, me encontré a una persona divertida, amable y pizpireta; en 2026, en
Mérida, me he encontrado a esa misma persona.
En alguna ocasión le oí comentar a Chucho Valdés que con
'Mambo influenciado' es cuando comenzó a nacer el Chucho que Bebo quería. No sé
el Chucho que Paquito esperaba conocer; lo que si estoy convencido es que entre
los dos nació una historia de amistad entrañable, de aventuras musicales
compartidas que se remonta a más de sesenta años.
¡Por cierto, felicitaciones a los organizadores del Mérida International Jazz Festival! Todo mi apoyo para una larga vida al festival……………

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