lunes, 8 de junio de 2026

Con Jesús Ordovás. "The Storm" en Zafra (finales de los 70)


Hace unos días, en Badajoz, comentaba con Jesús Ordovás recuerdos del grupo sevillano "The Storm"; ahora transcribo lo que tengo escrito en mi archivo personal........


"He centrado algo más la fecha por las actuaciones que tuvieron por la región en aquellos días….. En Colón de Montijo estuvieron un 7/10/1978, luego es perfectamente factible este 4/10/1978 en la Feria de Zafra".

"No sabría precisar con exactitud la fecha, ni una aproximación de la misma, del concierto de esta poderosa banda de rock. Recuerdo el lugar, un pabellón del ferial de Zafra; la época, primeros días de octubre y lo bien que me lo pasé. Fue una poderosa, poderosísima descarga de una música que me aplastó contra mi asiento y que posteriormente me hizo saltar por los aires. Fue un portentoso concierto.

Eran aquellos años en que iba formando mi cultura musical, en las que uno, cual esponja, intentaba recoger todo aquello que me hacía sentir vivo, que me impulsaba a vivir. Lo que recuerdo perfectamente, es que el concierto se desarrollo durante los días de la Feria de San Miguel de Zafra, es decir, en el mes de octubre. Tenia yo por aquellos años la costumbre de pasar temporadas, en los días de feria y en casa de mis tíos, en el pueblo de mi madre.

Pero antes de seguir con el relato musical, merece la pena señalar la hermosura de Zafra, un importante nudo de caminos, siempre adornada de bellos paseos, plazas y jardines, que fue declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1965.

Pues bien, en esta hermosa población, tuve la oportunidad de conocer y escuchar por primera y última vez a The Storm, una banda muy de moda en aquellos días y que puso la nota rock en el ambiente.

The Storm (Luis Genil en teclas y voz, Angel Ruiz en guitarra y voz, Diego Ruiz en batería y voz y José Torres en bajo y voz) era un grupo sevillano de hard-rock-progresivo, con claras influencias de Deep Purple y ese sonido clásico de órgano Hammond. Grabaron dos lp's, el primero "The Storm" en 1974 y el segundo "El día de la Tormenta" en 1980. En su primer disco había temas instrumentales como, "Un señor llamado Fernández de Córdoba", "Crazy machine" y "Experiencia sin órgano", realmente fantásticos, cuesta creer que en aquellos años un grupo español sonase así (como una apisonadora). Los temas cantados eran muy buenos también, con un sonido similar a los grupos de Hard Rock británicos (Deep Purple, Atomic Rooster, etc.) que utilizaban el órgano Hammond a finales de los 60's y principios de los 70's. "I am busy" o "Woman mine" por poner dos ejemplos eran demoledores. Su único defecto es que cantaban en un inglés bastante rudimentario (en aquellos años, qué quieres...). Este disco es hoy en día una cotizada pieza de coleccionista.

Mi gran recuerdo del concierto: donde Diego Ruiz, el batería, reservaba una parte de su solo a tocar por bulerías, saliéndose de la batería y acompañándose de las palmas sin perder el compás para pegarse unas “pataditas” por el escenario hasta que volvía a la misma para continuar el solo y dar entrada al grupo".

sábado, 23 de mayo de 2026

"Vacada" de Felipe Zapico & Sol Cabañas


Así, de forma sencilla a través de las redes, llegó a mi biblioteca la nueva “locura” de SOL & ZAP.

  • Felipe Zapico: Buenas tardes Emilio, han quedado algunos ejemplares de Vacada después de la exposición en León, estás en la lista de espera y si te interesa un ejemplar….
  • Emilio: Buenas tardes. Si, me interesa.
  • Felipe Zapico: Esperamos que te guste.
  • Emilio: Ya te contaré. Seguro que sí.

Te cuento:

Siempre he sentido una especial debilidad por la figura de Felipe Zapico (antes de continuar, comentar que cuando escribo Zapico me refiero a la pareja SOL & ZAP). Zapico me inspira clandestinidad, rechazo del orden establecido y un nadar a contracorriente que, quizás, ha sido algo que he practicado o intentado practicar en alguna medida a lo largo de mi vida.

Conocí a Zapico, los conocí, con motivo de una exposición titulada "VisionES"; una exposición de fotografías en blanco y negro que es diferente a cualquiera de las exposiciones que tenemos ocasión de ver con asiduidad, tanto a nivel expositivo como conceptual. En ella, de una forma libre y nómada, nos traslada la visión de un documentalista que siente placer simplemente con mirar y disparar. Era, en definitiva, una bocanada de aire fresco.

Vino a continuación el libro “Bandada”, la traslación de una de las obsesiones permanentes de Zapico: las aves. El libro vino acompañado de una exposición clandestina en paredes de la ciudad. Allí, junto a Sol y Zapico, reedite mi juventud manchando mis manos de cola.

Después llego la publicación y exposición de “Bosque marcado”, una manifestación de su amor por el paseo y por los bosques donde el autor se recrea retratando troncos de árboles con signos, marcas, dibujos y hendiduras.

Finalmente, en mis manos, “Vacada”, un libro (también exposición) en el que nos trasmite, en esta ocasión, sus sensaciones y sentimientos hacia las vacas en el entorno natural. Otra vez, Zapico, observa, mira y dispara; y lo hace de una manera clandestina, silenciosa, sin alterar un medio natural y rural que tanto necesita nuestra ayuda.

La edición del libro es pura artesanía, su cubierta con el título y la autoría prácticamente en el anonimato (la clandestinidad), dan paso a un viaje fotográfico muy libre y respetuoso que, con pasión, nos llevan por ese universo Zapico que tanto nos hace disfrutar.

¡Enhorabuena, Sol y Felipe!

lunes, 18 de mayo de 2026

Universo Montoya


Tiempo tendremos de explorar la vida y obra de JAM Montoya, un fotógrafo cuyo trabajo desafió las convenciones sociales y se convirtió en sinónimo de una época cultural. A través de sus fotografías, Montoya, amenazó a la sociedad farisea y exploró su propia vida, dejando un legado imborrable en la historia del arte.

Continuará…….

viernes, 8 de mayo de 2026

Arturo Serra y Perico Sambeat en "Jazz en Montesinos", Badajoz

Joe Henderson en el ambiente, sobrevolando la actuación del quinteto de esta noche: Arturo Serra (a los mandos y vibráfono), Perico Sambeat (saxo alto), Juan Galiardo (piano), Miquel Álvarez (Contrabajo) y Roger Gutiérrez (Batería).

El nombre de Henderson viene al hilo de dos anécdotas surgidas en la tarde noche; la primera, la que recordaba mi amigo del alma Lorenzo Martínez, sobre la edición del Festival de Jazz de Badajoz de 1990, donde actuó Henderson por partida doble al caerse del cartel Perico Sambeat; y la segunda, por el cierre musical de la noche con una composición de Henderson (tuneada en palabras de Arturo Serra y con mucha energía en su desarrollo), “Black Narcissus”.

La formación liderada por Arturo Serra y Perico Sambeat, dos músicos de amplia experiencia y versátil conocimiento de la música, desplegó eso que queremos los aficionados al jazz: las mejores esencias del jazz. Composiciones principalmente de Serra y algún sublime estándar en forma de balada.

La sonoridad del vibráfono de Serra, con ese estilo frenético del más puro bebop, lo llevan a utilizar todos los recursos conceptuales y estéticos a su alcance.

Sambeat, considerado como uno de los grandes músicos de jazz españoles, es el contrapunto ideal de Serra; por esa característica de músico total, como intérprete y como compositor, y ahora como ayudante perfecto del sublime Serra.

Como complemento de los dos capitanes, un trío que tiene la oportunidad de adoptar un enfoque fresco y dinámico, honrando el jazz en su tradición, invitando a cada miembro a aventurarse en infinitas posibilidades de improvisación, manteniendo una estética abierta en su esencia.

“Jazz en Montesinos” de Fundación CB continúa alimentando la leyenda del jazz en la ciudad de Badajoz en esa sala tan característica y que recuerda, en muchos aspectos, a los clubes de jazz.

¡Larga vida al jazz!

lunes, 27 de abril de 2026

Paquito D'Rivera en el Mérida International Jazz Festival!

Las primeras notas del “Mambo influenciado” nos indican que la fiesta que Paquito y sus acompañantes han celebrado se encamina a su fin. “Mambo influenciado” es probablemente el tema insignia del genial Chucho Valdés; apellido éste que estuvo sobrevolando todo el concierto de esta noche: Bebo, Miriam o Chucho son ilustres representantes del mismo.

Pero Paquito es mucho más, es un Showman que domina el escenario y su tiempo como nadie. Se presentaba liderando un trío: Paquito D'Rivera (clarinete y saxo), Pepe Rivero (piano) y Sebastian Laverde (vibráfono), al que en algún momento se agregó Reynold Luis Cárdenas (oboe). ¡Un espectáculo muy variado y divertido, lleno de amor, humor y emociones inesperadas!

El elemento improvisación es fundamental en el jazz, también en los conciertos de Paquito, y por lo tanto nunca se sabe exactamente qué sucederá. Y sucedió eso, un paseo por la música latinoamericana y clásica preñados de arreglos jazzísticos. Algo muy natural para Paquito, pues nunca hace distinciones entre géneros musicales, adaptándose con facilidad a diversos estilos. Más con la afinidad personal y artística con los músicos que le acompañan, gente entrañable y profesionales de alto nivel. A ese respecto comentaba: “es siempre una tentación subirse al escenario con ellos”.

Pude comprobar como programaba las cosas que hacía para administrar los esfuerzos, colocando las piezas más difíciles en el principio del concierto. Recordemos que nació en 1948: setenta y ocho años le acompañan de una manera muy digna.

El programa incluía obras de Bebo, Chucho, Mozart, Chopin y otros compositores clásicos, fusionadas con jazz o blues.

Paquito D'Rivera, nació en La Habana en 1948, marchándose de Cuba en 1980 durante una gira por España y desde entonces ha sido una voz crítica constante contra la dictadura cubana. Cuenta como “en 1980 y durante seis meses, en Madrid, pasó días muy lindos y a la vez terribles porque estaba escapando de mi país. O mejor lo digo al revés: fueron meses tristes, pero por lo menos fue en España, con un grupo maravilloso de sudacas que me salvó la vida. Nos gustaba decirnos así, sudacas”.

Antes, en el camerino, tuve la oportunidad y la suerte de compartir unos minutos con Paquito para contarle y hablarle de aquel concierto que cuarenta años antes había ofrecido en Badajoz con motivo del 1er. Festival de Jazz de la ciudad. Un concierto del que recordaba el clarinete Selmer que llevó y que aún conserva y no utiliza. Y hablamos de libros, de “Mi vida saxual” y de un cuadernillo diario de un viaje por Rusia que había encontrado entre sus papeles y que pretendía publicar. 

Es curioso observar cómo la gente envejece, como el aspecto físico tiene incorporado las huellas del tiempo que transcurre inexorablemente; pero como, igualmente, su carácter se mantiene inalterable. En 1986, en Badajoz, me encontré a una persona divertida, amable y pizpireta; en 2026, en Mérida, me he encontrado a esa misma persona.

En alguna ocasión le oí comentar a Chucho Valdés que con 'Mambo influenciado' es cuando comenzó a nacer el Chucho que Bebo quería. No sé el Chucho que Paquito esperaba conocer; lo que si estoy convencido es que entre los dos nació una historia de amistad entrañable, de aventuras musicales compartidas que se remonta a más de sesenta años.

¡Por cierto, felicitaciones a los organizadores del Mérida International Jazz Festival! Todo mi apoyo para una larga vida al festival……………

miércoles, 22 de abril de 2026

Recordando a Paquito de Rivera 40 años después


¿Qué hacemos?, era la insistente pregunta que nos formulábamos los organizadores de este nuevo evento local, minutos antes de comenzar el concierto inaugural del 1er. Festival de Jazz de Badajoz; un concierto que venía de la mano del quinteto de Paquito de Rivera. ¿El problema?, se preguntarán. Sencilla la respuesta: el manager del grupo quería cobrar antes de la actuación. ¡Un problemón!

Pero comencemos por el principio, por explicar cómo se gestó y realizó algo inusual y nunca visto en una provinciana ciudad como Badajoz.

Escribir sobre el primer festival de jazz de Badajoz, es todo un ejercicio de reconstrucción de parte de la historia de la música de jazz en la ciudad.

Por aquellos días los Amigos del Jazz de Badajoz, asociación recién creada para canalizar el flujo de trabajo de unos pocos locos por esta música, tratábamos de asentar el germen de una programación estable que, pensábamos, había tenido su inicio con el concierto presentación de la Asociación con el grupo Madera.

Y qué mejor manera para establecer una buena base que dirigirnos a nuestro Ayuntamiento a buscar financiación de lo que entendíamos podía ser una larga y duradera historia de música y jazz para la ciudad. Y a ello nos pusimos, Lorenzo y yo, con un empuje y una dedicación digna de elogio. Mantuvimos una primera reunión con la concejalía de cultura y de la misma, tras exponer un brillante proyecto, sacamos calabazas.

Aquellas calabazas no hicieron otra cosa que despertar aún más nuestro interés en la organización de aquella muestra de jazz. Y volvimos a la carga con nuestro querido Ayuntamiento. Pero siempre, para que negarlo, obtuvimos un no por respuesta.

Pero mira por donde, por aquellos días mi cuñado Alberto, hermano de mi mujer y prócer de la ciudad, decidió casarse. Y la verdad que con tal acontecimiento nos vino dios a ver. A los Amigos del Jazz, me refiero.

Cuando digo prócer me refiero a que era concejal del Ayuntamiento de Badajoz; y por ello, dada su amistad con el alcalde, el llorado y a veces injustamente vilipendiado Manuel Rojas, fue uno de los invitados a la boda, una boda celebrada en la población cacereña de Hoyos.

El que esto narra, en principio, asistía a tal acontecimiento en calidad de cuñado del novio. Pero era evidente que me encontraba en un momento estratégico para intentar nuevamente volver las calabazas por “frondosas frutas de la pasión”. Y a ello puse todo mi empeño.

Pasada la ceremonia religiosa, recuerdo que los asistentes nos dirigimos hacia el cercano pueblo de Moraleja para celebrar, con abundancia, el convite ligado a la boda. Y las abundantes viandas y el líquido (por el alcohol) que acompañaba a las mismas hacían un excelente puente de acercamiento al alcalde. Y la cosa fue rápida; en un abrir y cerrar de ojos me acerqué al alcalde, y le expuse la situación y gestiones anteriores realizadas para nuestro ansiado proyecto musical. El alcalde, como no podía ser de otra manera, tomó el asunto como un proyecto magnífico para la ciudad y me aseguró que el mismo se realizaría sin ningún género de dudas.

Como se puede comprender, para mí, aquel era un día alegre y festivo dado lo que se celebraba en mi familia. Pero a partir de la buena nueva de nuestro alcalde se convirtió en un día inolvidable para la historia del jazz de Badajoz.

Lo que sigue serán días de trabajo frenético, de idas y venidas al Ayuntamiento, de conversaciones con los representantes de los músicos, preparativos del sonido, sala y todo lo que en definitiva lleva aparejado un evento de este tipo. Eso sí, los músicos y formaciones no eran cualquier cosa: Paquito de Rivera en quinteto y Kenny Burrell en trío. Conviene aquí recordar que nos encontramos en 1986 y que estamos hablando de una leyenda viva del jazz, el guitarrista Kenny Burrell, y del saxofonista alto del momento, Paquito de Rivera.

De los conciertos, de los cuales guardo grabación, solo quiero dejar constancia del nivel musical de ambos.

El del trío de Kenny Burrell, el 15 de noviembre, fue toda una lección de jazz y un magnífico tratado de técnicas musicales: guitarra, contrabajo (David Jackson) y batería (Kenny Washington) hicieron las delicias del público. No debemos olvidar que estábamos ante uno de los más destacados guitarristas que ha aparecido en el panorama musical tras la Segunda Guerra Mundial. Con una carrera de más de cincuenta años, Burrell ha resistido el arte comercial y las tendencias populares. Intérprete, arreglista, erudito y, sobre todo, uno de los mayores profesionales de la guitarra de jazz. Su estilo es distinguible y fácilmente reconocible, su trabajo explora nuevas posibilidades armónicas de la guitarra, manteniendo un fuerte enfoque swing. Conocido por su devoción y su versatilidad musical, Burrell se ganó la aclamación de todos los asistentes al concierto. En definitiva, un estupendo concierto que trajo a los buenos aficionados al jazz de Badajoz a un grande de la guitarra de jazz.

El concierto del quinteto de Paquito de Rivera, el 16 de noviembre, fue bastante más movido (en lo musical y en lo no musical). Daniel Freiberg puso el piano; Sergio Brandao, el bajo eléctrico; Ignacio Berroa, la batería; Claudio Roditi, la trompeta y Paquito de Rivera al saxo alto y clarinete. Así, uno tras otro, fueron apareciendo por el escenario del López de Ayala los amigos de Paquito de Rivera y el propio Paquito, que montó su propia fiesta para celebrar su visita a Badajoz tocando el clarinete y el saxo. Y así fue. Paquito, tras fundirse en un gran abrazo con los músicos e intercambiar bromas, tomó su saxo y empezaron a correr las notas con facilidad y gracia, en una mezcla improvisada de tendencias y estilos musicales. "Hay dos tipos de música: la buena y la mala", comentó el artista; "clásica, brasileña, jazz, flamenco, la música siempre es bella". Y eso es precisamente lo que nos ofreció este artista magnífico, un hombre que además sabe contar las cosas con ternura y sentido del humor.

Pero como comentaba anteriormente, este concierto tuvo algunas cosas más. Por ejemplo, el “numerito” del manager que los traía antes del comienzo del concierto: “o cobramos por anticipado, o no hay concierto”. Pues ya nos ven a Lorenzo y a mí buscando a nuestro querido alcalde, Manuel Rojas, por toda la ciudad para la firma de un cheque que aplacara el órdago lanzado por el representante de Paquito. Finalmente, tras una buena gestión de la policía municipal, pudimos dar con el alcalde y tener el deseado cheque. A todo esto, el público comenzaba a impacientarse por la hora de comienzo, ajeno a todo lo que ocurría entre bambalinas.

Y entre bambalinas ocurría, por ejemplo, las conversaciones del que esto escribe con Paquito y las fotos que también le realice. ¡Lástima no haberme fotografiado con él! Tampoco lo hice con Kenny Burrell. Si guardo una foto dedicada, por Paquito, a la chica que venía con el manager, que muy amablemente me cedió. Entiendo que el regalo de la fotografía, sería en justa correspondencia por haberle aplacado el enorme frío que tenía en el López aquella velada.

Y hasta aquí, los recuerdos de dos inolvidables noches junto al jazz y de lo que sería, sin ninguna duda, la base sobre la que reposa el hoy consolidado festival de jazz de la ciudad de Badajoz.

jueves, 9 de abril de 2026

Sobre JAM Montoya


Una ceremonia, como acto solemne y formal, regido por estudiadas normas es a lo que me he enfrentado ante la cámara de JAM Montoya. Quizá la palabra enfrentar no es la más adecuada, transmite combate; mejor encarar, por aquello de poner una cara frente a otra.

Montoya en estado puro es una de las caras; la cara del maestro, aquel que dirige y vive milimétricamente la ceremonia. Montoya es fotografía, respira fotografía; su cerebro y sus ojos son instrumentos al servicio permanente del mirar y crear. Es un artista que distingue, para ello se esfuerza, entre lo bonito, lo bello y lo sublime. El trabaja hacia lo sublime, aquello que causa admiración profunda.

La otra cara, este que escribe, un incondicional de la fotografía y de Montoya. Una cara entregada al maestro, que se entusiasma con cada uno de sus pasos, movimientos y comentarios.

Entre ambas caras, el retrato; un género fotográfico no siempre bien entendido y al que frecuentemente se le exigen imposibles.

Continuará….