martes, 31 de marzo de 2020

31-03-2020 Pánico


Ese es el término que empleo para calificar lo que está mañana he sentido al realizar en Internet un rápido repaso por los medios de comunicación.

Y, ojo, que me refiero al pánico que me produce la situación política; no es mi intención hablar ahora de la situación sanitaria o económica.

Estos son algunos de los titulares:

El Confidencial: “La unilateralidad de Sánchez le deja sin apoyos políticos en el momento crítico”.

El País: “El Gobierno aprueba hoy nuevas medidas sin consultar con la oposición”.

ABC: “Iglesias apunta a la nacionalización y siembra el temor entre las empresas”.

La Razón: “Sánchez se queda solo con los sindicatos”.

Público: “Luces y sombras de la gestión política de una emergencia sanitaria sin precedentes”.

Libertad Digital: “El fiasco de los corona-bonos: los datos que dejaron en evidencia a Sánchez”.

OK Diario: “Eduardo Inda: «Iglesias aprovecha de manera miserable este drama para intentar imponer su agenda económica comunista»”.

La Vanguardia:” El cierre de empresas levanta a la patronal y al PP contra el Gobierno”.

El Mundo: “Gestión caótica y descoordinada”.

De esta forma podría continuar acumulando titulares que incrementan nuestro pánico, al menos el mío, y nuestras ganas de terminar de una vez por todas con esta interminable pesadilla.

¡Basta ya!

lunes, 30 de marzo de 2020

30-03-2020 Sigo seco y, sin embargo, llueve


Pues eso, que son más de las once de la noche y estamos sin temática. Bien es cierto que hoy el teletrabajo se ha alargado demasiado.

Y, con sinceridad, me gustaría divagar y reflexionar sobre el asunto del trabajo presencial o a distancia, tan de actualidad en estos días.

Tengo unos cuantos años en mis espaldas, también muchas canas y, sobre todo, amplia experiencia en el mundo del trabajo.

En mi vida laboral he pasado por todos los estadios o lugares en que se puede estar en este asunto: no opinar, ser un furibundo defensor del trabajo presencial o buscar lo razonable.

Hoy, desde una posición sosegada y de razonabilidad, diré que esto del teletrabajo es perfectamente posible y muy recomendable, pero siempre en manos de trabajadores responsables.

El presentismo, ese mal de calentar la silla, debería de estar en desuso o muy perseguido en las organizaciones modernas que buscan la conciliación familiar.

El término presentismo surge como contraposición al absentismo laboral, porque pretende destacar el hecho de que el trabajador está presente en el lugar de trabajo, incluso aunque ello no repercuta en un aumento de su productividad: presentismo como antídoto a perder el empleo o como miedo a no poder cumplir con las funciones asignadas. ¡Craso error!

En este momento, con la practica a la que nos está obligando la crisis del COVID-19, estamos a tiempo de cambiar de costumbres y apostar por el teletrabajo.

Apostando por el teletrabajo cuando sea posible; una variante que permite a los empleados realizar su trabajo desde cualquier lugar, no siendo necesario tener que acudir a la empresa a diario.

No obstante, la mayoría de las empresas que lo utilizan coinciden en que este trabajo no se le puede ofrecer a cualquier colaborador, ya que precisa de un perfil muy definido. Debe tratarse de un empleado ordenado, responsable, con predisposición a seguir unas pautas, debiendo cumplir los objetivos que se le marcan para el bienestar de toda la empresa.

Señores, estamos metidos de lleno en el siglo XXI y ello debe empujarnos (o llevarnos) a modernizar nuestras estructuras mentales y buscar lo más productivo, eficiente y sostenible.

Y este señor que divaga a estas horas está plenamente convencido de las virtudes del teletrabajo.

¡Esperemos que mañana llueva en abundancia!

domingo, 29 de marzo de 2020

29-03-2020 Aprovechando la sequía


Espero que las aguas de mañana alivien mi sequía. Hoy, con sinceridad, estoy poco fluido en la escritura. Pero me niego a renunciar al ejercicio diario; por cierto, muy bueno para la salud mental.

¿Y qué cuento? Vamos a ello.

Hace ya un tiempo que comencé a recuperar mis memorias musicales. Y llegado a este punto, una inoportuna sequía, podría recuperar recuerdos de un personaje, gran personaje, que tuvimos la suerte de escuchar y disfrutar en Badajoz: me refiero a James Cotton.

James Cotton, el hombre que introdujo la armónica en el blues (el armonicista de blues por excelencia, el socio eterno de Muddy Waters), falleció un jueves dieciséis de marzo de 2017 a los 81 años. El músico, que salió de la pobreza, falleció por una neumonía en un hospital de Austin (Estados Unidos).

Un músico que se había codeado con todo tipo de leyendas: Janis Joplin, Grateful Dead, Led Zeppelin, Santana, Steve Miller, Freddie King, B.B. King……

Recuerdo que por nuestra ciudad estuvo un veintiuno de junio de 1988 (muy próxima la Feria de San Juan) y que el concierto, al aire libre, se llevó a cabo en el polideportivo de la calle Stadium, en las traseras de la casa de la juventud y la residencia universitaria Juan XXIII.

Venía precedido por el tópico de ser "el último de los grandes armonicistas", por la leyenda de que, en sus noches más brillantes, había que separarle del escenario con agua caliente, por la reputación de un directo agotador y contundente y por el aval de una discografía tan selecta y extensa como pueda desearse.

James Cotton se presentó con una banda formada por siete músicos con secciones de viento metal y rítmica. Hubo momentos excepcionales con un Cotton luciendo su gran técnica a la armónica que le permitió extraer de ella un sonido apasionante, haciendo gemir a su instrumento y brincar al público.

En la organización, como era habitual por aquellas fechas, estaba la Asociación Amigos del Jazz de Badajoz; es decir, mi amigo Lorenzo Martínez y el que esto escribe.

Tras el concierto, instalados en mi Polo (un Volkswagen Polo), partimos hacía una entretenida cena en el restaurante Martín Fierro. La locuacidad de Cotton dio para mucho durante la cena y, sobre todo, para el trayecto entre el lugar del concierto y el de la cena.

Me contaron que después, tras la cena, estuvieron de juerga y que no pararon de hacerse fotos con la gente. Hecho al que apelo desde aquí para obtener alguna fotografía recuerdo de su paso por Badajoz.

sábado, 28 de marzo de 2020

28-03-2020 Todo está en los libros


Siempre he admirado o sentido envidia sana de aquellas personas que manifiestan que su amor a los libros y a la lectura procede de aquel padre, abuelo o familiar que mantenía una magnifica biblioteca a la que él, de alguna manera, tuvo acceso.

Recuerdo leer en un artículo de Pérez Reverte como a menudo algunos padres le piden consejos sobre cómo hacer que sus hijos acaben siendo lectores; a lo que suele responder que no sabe nada de pedagogía, aunque sí de lectura, pues empezó a hacerlo de muy pequeño, al tener la suerte de crecer en una casa con una biblioteca grande.

De esa forma, seguramente Pérez Reverte como aquellos privilegiados en su infancia, les gustaba escudriñar las paredes forradas de libros de las bibliotecas, mirar sus lomos y perderse entre las filas y columnas que aquellos forman, con la curiosidad de un niño.

Mi caso no fue así. Eso sí, nunca faltaron las enciclopedias y algunas colecciones de clásicos de la literatura universal.

Y cuando necesitábamos, mi hermano o yo, echar mano del saber enciclopédico: allí estaban recias y dispuestas la Sopena, la Facta, la Salvat… Nunca la Wikipedia o el socorrido Internet.

Y así fueron pasando los años de mi infancia y adolescencia, entre libros de texto, enciclopedias y algunas colecciones como la añorada Biblioteca Básica Salvat de Libros RTV; una colección singular en el mundo por su lanzamiento y tirada, que constituyo una aportación decisiva para difundir la cultura y para promover el libro en España.

Y llego el final de mi adolescencia y con ello mi llegada al instituto, concretamente al Instituto Zurbarán de Badajoz, y con ello un nuevo mundo de ideas y sensaciones.

Allí conocí y tomé razón de sus enseñanzas de profesores como Ricardo Puente Broncano, Javier González Teixeira o Rosario Sánchez Mera. Con ellos llegará, junto al momento social y político que vive España, mi inmersión en el mundo de los libros.

Es una edad para discrepar, para llevar la contraria. Todas las verdades absolutas son nefastas, y lo primero que habría que hacer con los niños en las escuelas es enseñarles a revisar todo lo que les enseñan. Habría que decirles que a lo mejor lo que han heredado en casa, en la calle, en los púlpitos, es mentira. Habría que enseñar a dudar de todo. La formación de la personalidad no puede dejarse al albur de la espontaneidad y la incertidumbre. El joven necesita un maestro, guía que le ayude a descubrir el sentido unitario de las cosas. Sólo la autoridad (en el sentido de aquello que nos ayuda a crecer), al inspirar en el joven un criterio cierto, puede crear en él un interés sincero por la confrontación con otros criterios. Así se forman los espíritus verdaderamente abiertos y libres.

Mi afición a la lectura o mejor los recuerdos de un chico con sueños en la cabeza y libros bajo el brazo, podrían comenzar de la siguiente forma…...

La pasión por el libro, por la lectura, que me recorre en mis años de adolescencia la expreso con este retazo de un artículo de Arturo Pérez Reverte: “En una mesa cercana hay un muchacho que lee un libro. Tiene unos diecisiete o dieciocho años, está solo, y llama la atención porque no es frecuente encontrar lectores en este paraje. Está concentrado en las páginas, y de vez en cuando cierra el libro y se queda mirando la plaza sin verla, con la expresión de quien permanece ajeno a cuanto ocurre ante sus ojos. Con esa mirada ausente que todo lector conoce como propia: la de quien se detiene en el acto de leer, pero no interrumpe la lectura, sino que sigue inmerso en las imágenes o las ideas que el libro suscita. Uno de los camareros pasa por mi lado y sonríe dirigiéndole una mirada de simpatía al muchacho, como si dijera: ahí tiene usted a un potencial cliente, o por lo menos a un colega devorador de letra impresa”.

¿Qué cómo llego a la lectura? A esta pregunta, podría contestar que desde varios frentes o caminos: mis amigos, mi casa o simplemente mis reflexiones. Mis amigos, porque con ellos tengo el tiempo suficiente para intercambiar opiniones y formas de ver la vida, la vida de un muchacho que comienza a vivir o sentir los problemas en su propia carne. Mi casa, porque en mis primeros años de vida, mi familia, como todos los miembros de aquella sociedad educada, reunía una biblioteca propia, más o menos copiosa, con las obras literarias que se ofrecían al público, juntándose con otras que ya venían estando ahí desde años atrás. En las estanterías de mi casa figuraban entre ellas, lo recuerdo bien, volúmenes de prosa y de poesía: Unamuno, Pérez Galdós, Delibes, Bécquer, Poe, Goethe o Shakespeare. Al alcance de mi mano, digo, tuve en aquella época temprana de mi vida todas aquellas novelas u obras de la literatura, y la verdad es que desde mis años más tiernos solía venir haciendo incursiones imprudentes en las estanterías de mi casa para husmear en ellas. Con una mirada de irónica benevolencia hacia tan remoto pasado, recuerdo ahora cómo suplantaba con los libros de este género a los insufribles manuales de matemáticas o geografía que estaba obligado a estudiar. Y por supuesto, de mis reflexiones, verdadera coctelera donde recogía analizaba, estructuraba y ordenaba todas y cada una de mis vivencias y pensamientos, que me impulsaban posteriormente a una lectura sosegada.

Jean Paul Sartre (1905-1980) ha sido el intelectual por excelencia, el hombre capaz de pensarlo todo, de saber de todo, de tener una opinión, sobre todo. Es el padre del existencialismo, pero detestaba a los existencialistas, se enamoró del cine, pero nunca quiso que los otros adaptasen sus obras al cine. Sartre era demasiado rico y contradictorio como para dejar que sus errores flagrantes devoren sus aciertos discretos. Sartre quiso que su obra tuviera la coherencia de un sistema, hizo vivir a sus personajes de ficción los dilemas filosóficos que animaban su reflexión teórica. Pasó gran parte de su vida renegando de su maestría literaria, pero en La Náusea ésa era deslumbrante. Como escritor era excelente. Bizco, feo, seductor, drogadicto, alcohólico, pontificante, comunista, fumador………Sartre fue irrepetible e imprescindible para mi formación. Mi acercamiento se produjo de la mano de mis estudios de bachillerato: un comentario de su libro La Náusea hizo lo demás.

Max Aub (1903-1972) ha sido “un escritor sin lectores”. Empezó a escribir dentro del espíritu vanguardista de su generación, la del 27, y persistió en el trabajo hasta su último aliento. En ese tiempo se produjeron cambios drásticos tanto históricos como sociales y estéticos. Aub reflejó en su escritura esa deriva con nitidez. La guerra fue el suceso crucial de su vida del joven comerciante con inquietudes artísticas. Se puso de parte del gobierno legal (al frente no pudo ir por miope) y el triunfo de los sublevados lo expulsó al exilio, al campo de concentración y a México hasta la muerte. Gratos recuerdos conservo de su prosa, que me abrió los ojos al mundo que pisaba.

Juan Marsé (1933- ) es una de mis referencias de juventud. Cuanto he disfrutado con sus novelas, eran auténticos libros de cabecera. Hoy puedo apreciarlo, en las fotos o en los telediarios, como un viejo león, con su cara de boxeador curtido, peripuesto de chaqué, corbata, chaleco y pantalón rayado y siempre fiel a sí mismo: independiente, bravo y un poco chuleta, sin cortarse un pelo ante nadie. Ha sido siempre un francotirador de la literatura, poco interesado en formar parte de movimientos o grupos. Su principal objetivo ha sido el contar la memoria de la supervivencia, plasmando en personajes y en sus tramas las esperanzas, las derrotas, frustraciones y sueños que configuran íntimamente al ser humano. Esa capacidad de transmitir sensación de vida mediante el choque entre la realidad y los deseos, el uso de la ironía y la creación de un territorio literario basado en los barrios de El Carmel y el Guinardó en los que transcurrió su infancia, lo han convertido en un escritor clásico de mi tiempo.

Uno de los comentarios más nefastos divulgados por la moderna pedagogía consiste en afirmar que a tal o cual edad conviene la lectura de tales o cuales libros. Esto, aparte de garantizar el negocio a las editoriales que se dedican a la comercialización de la llamada ‘literatura infantil y juvenil’, que ya amenaza con convertirse en plaga, ha servido para estabular la curiosidad de niños y jóvenes. Yo más bien pienso que en estos pasajes inaugurales de la vida conviene leer aquellos libros que parecen menos acordes con nuestra edad; porque son precisamente estos libros los que expanden nuestra mirada sobre el mundo, abriendo una veta a horizontes insospechados. Una de las experiencias más demoledoras y gratificantes de mi adolescencia me la procuró la lectura de Crimen y castigo, la novela inmortal de Dostoievski, que acometí con 17 años. Sufrí mucho leyendo Crimen y castigo. Aquel rusazo me hablaba de padecimientos espirituales que yo ni siquiera sospechaba, me pintaba personajes conmovedores y lacerados que exponían a mis ojos las llagas de su humanidad doliente, arrojaba sobre mis hombros un fardo de pesadumbres y expiaciones del tamaño de un planeta. Ningún moderno pedagogo recomendaría a un chaval la lectura de Crimen y castigo a los 17 años; pero ésa es, precisamente, la edad a la que hay que leer Crimen y castigo. Con veinte, treinta, cuarenta o cincuenta años uno podrá seguramente entender mejor las tribulaciones de Raskolnikov y disfrutar más deleitosamente de las excelencias de la escritura de aquel rusazo genial y epiléptico, pero la herida que deja Crimen y castigo a los 17 años, el vendaval de perplejidades y angustias que introduce en los aposentos del alma a esa edad es irrecuperable más tarde. Uno puede leer Crimen y castigo a los cuarenta años y seguir siendo el mismo hombre; si lo lee a los 17 se convierte, por pelotas, en un hombre distinto.

Y así podría continuar, lo realizaré en algún momento, escribiendo sobre los libros y su magnifico mundo.

Terminado el sentido comentario con un párrafo rotundo, que podría ser: “Todo está en los libros, además desde hace varios miles de años. Estos pequeños objetos, llenos de páginas numeradas y letras, no solo actúan como una memoria, sino que en muchos casos también tienen el poder de mejorar la calidad de vida de los lectores. El hábito de la lectura enriquece a toda persona que se adentra en sus aventuras, en sus investigaciones, en sus postulados y en sus letras y códigos”.

viernes, 27 de marzo de 2020

27-03-2020 Instalados en la paranoia

Dice la RAE sobre el termino paranoia: “Perturbación mental fijada en una idea o en un orden de ideas”.

Pues así, de esa manera, es como estoy percibiendo a muchos de nuestros conciudadanos: instalados en la paranoia.

Y lo comento refiriéndome al significado de captar por uno de los sentidos las imágenes, impresiones o sensaciones externas. En este caso, tengo la sensación de que algunas de las personas que nos rodean tienen fijación con determinadas personas o ideas obsesivas.

Y lo digo con indignación y tristeza.

Indignación porque no se dan cuenta del daño que estamos causando en una situación como la que estamos viviendo.

Tristeza porque son personas dirigidas y un con un sentido crítico limitado.

Señores: ¡estamos en una situación de emergencia! Una situación que, además de los miles de personas fallecidas o que fallecerán, va a socavar la sociedad del bienestar que hemos construido con el paso de los años y con el esfuerzo de millones de personas entregadas a la causa de un vivir mejor.

¿Qué le vamos a dejar a nuestros descendientes? No sabría responder con seguridad. Pero a este ritmo, lo que dejaremos es una sociedad cada vez más desequilibrada; donde el que más tiene continúa atesorando a costa de los que menos tienen.

Pero no; aquí continuamos con la matraca (burla y chasco con que se zahiere o reprende) sobre del gobierno de turno o de los responsables técnicos que, salvo conspiración que no controlo, están trabajando por todos nosotros.

¡País!

jueves, 26 de marzo de 2020

Teresa Cameselle y Buñuel

Es curiosa la vida y la tela de araña que todo lo envuelve y relaciona.

Resulta que guardo desde hace años, no logro recordar el motivo, (desde julio de 2008, por lo que acabo ver en este Blog) un recorte de prensa de una entrevista con el hijo de Luis Buñuel en referencia a la interpretación que los críticos cinematográficos hacían de la obra de su padre.

Juan Luis, que así se llama su hijo, entre risas, manifiesta que su padre se moría de risa con todo eso.

Ahora, de manera fortuita, me encuentro con el Blog de Teresa Cameselle (http://www.teresacameselle.com/) donde aborda este asunto y, en concreto, este mismo punto de la entrevista.

Lo dejo aquí, http://www.teresacameselle.com/2008/07/y-los-martes-cine.html, por si le interesa a alguien.

26-03-2020 Refugiado en mis recuerdos


Siento que el mundo se desmorona a mi alrededor, que todo está en caída libre.

Ante ello, me refugio (nos refugiamos) en casa junto a mis (nuestros) seres queridos (no todos, desgraciadamente). De momento parece suficiente.

Y en ese refugio domestico pretendo construir mi mundo, un mundo que no me aporte más incertidumbre.

Y recurro, por ejemplo, a pequeños textos escritos en su momento.

Como muestra un botón. Dejo un muy breve escrito con motivo de una visita al Convento de Sao Paulo, en Aldeia da Serra (Portugal), un 20 de noviembre de 2011.

“Las últimas lluvias, las de ayer mismo, están lanzando al campo a su máximo esplendor. Da gusto ver el verdeo de una tierra que hace muy pocas fechas estaba sedienta de agua. La naturaleza es así de agradecida. Y ese agradecimiento lo traslada a sus visitantes y a todo aquel que tiene la suerte de recorrerla.

Un paseo por la raya extremeña, la tierra que une las tierras portuguesas y españolas, pone de manifiesto lo que comento. El campo empieza a estar digno de admiración. Algo tan sencillo como la ladera de una sierra, repleta de alcornoques, pinos u olivos, es toda una sinfonía de colores y olores.

Esta mañana me he dirigido, con la intención de visitar una exposición de fotografías, hacia la sencilla población portuguesa de Aldeia da Serra, en concreto hacía el Convento de Sao Paulo. Y en el camino de ida, por Elvas, Jurumeña, Alandroal y Redondo, he podido percibir lo que más arriba describo, una bocanada de vida, un baño en una naturaleza en esplendor.

Pero claro, cuando la naturaleza es tan hermosa y agradecida, el ser humano, el que la respeta, tiende a rendirse a sus pies, a residir en ella. Y en esas tierras, concretamente en Aldeia da Serra, hay un hermoso convento, que data de mil ciento y algo, que es posada de caminantes y cuna de artistas. El lugar, en concreto, ya lo he mencionado, se llama Convento de Sao Paulo, y es regido por un atento y magnifico conversador llamado Henrique Leote. A Henrique Leote, me lo ha presentado el fotógrafo autor de la exposición que iba a visitar, Pedro J. Gómez. Por esas cosas de la vida, pura casualidad, he conocido a este interesante fotógrafo y, de rebote, a este interesante mecenas de la cultura. Lo que allí está creando Leote es digno de admiración y visita. Solo puedo decir una cosa: volveré, sin duda”.

miércoles, 25 de marzo de 2020

25-03-2020 Qué está pasando, qué nos está pasando


Ayer, en una de las distintas conversaciones que mantengo a diario, me comentaba Enrique de Aguinaga (ilustre periodista extremeño) que “Nunca se está tan mal que no se pueda estar peor. Este encierro me ha permitido reflexionar, ordenar mejor mis asuntos”.

Poco más tarde, dentro del programa web En la Frontera, escuchaba a Juan Carlos Monedero hablar de la difamación masiva en la que en estos días se está incurriendo.

Hoy, España ya supera a China en el número de fallecidos por coronavirus con más de tres mil cuatrocientas muertes.

Una auténtica locura de opiniones, de acontecimientos, de…….

Qué está pasando, qué nos está pasando.

Necesitamos parar y reflexionar; así de fácil y sencillo como lo dice ese señor sabio y longevo que es Enrique de Aguinaga: “Este encierro me ha permitido reflexionar”.

Necesitamos parar y dejar de participar de esta locura de insultos y de falsos o reales comentarios malintencionados.

Parece ser que el Congreso convalidará el decreto que amplía las medidas de confinamiento, pero entre reproches y un auténtico aluvión de acusaciones.

Por favor, paremos y dejemos a las autoridades correspondientes, las sanitarias, actuar. No convirtamos este país en una jaula de grillos o en un corral de gallinas donde todos y cada uno de nosotros opinamos pensando que lo haríamos mejor que nadie.

Este asunto no es cuestión de colores o de fronteras; miremos a los distintos países como están sufriendo lo mismo que en estas latitudes.

Es cierto, es verdad, que mirando hoy (insisto, hoy) a China, diríamos que la centralización del poder ayuda a luchar contra una pandemia como la que sufrimos.

Pero señores, reflexionemos: estamos viviendo una situación totalmente extraordinaria, en la que aparentemente una forma de gobernar totalitaria puede ser buena; pero, atención, nuestra existencia se mueve en parámetros ordinarios y la democracia costó conseguirla.

Es verdad que ese logro lo estamos desperdiciando y tirando a las alcantarillas; pero en el origen de esta destrucción está una sociedad cada vez menos educada (sí, muy formada técnicamente) y menos responsable. Donde en lugar de ciudadanos somos consumidores. Donde nos hablan de la “cultura del consumo”. ¿Qué es eso de la cultura del consumo?

La cultura como bien define la RAE es el “conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico”.

Y de eso, de “juicio crítico”, estamos cada día menos servidos.

Insisto, paremos este caballo desbocado: ¡ya está bien de tantas y diversas opiniones!

¡Por favor, cordura!

martes, 24 de marzo de 2020

24-03-2020 ¡En la calle!


Esta mañana me he mirado al espejo (algo que no es frecuente) y mi barba sigue creciendo al igual que nuestros días de confinamiento.

Hoy ha sido un día distinto; distinto a los anteriores de este confinamiento: he tenido que salir a la calle. Y me preguntaréis qué he visto o percibido. Os lo contaré.

En primer lugar, tras disfrazarme con mascarilla y guantes, me he puesto en marcha; una marcha inquieta y con ciertos reparos. Sinceramente, algo de miedo atesoraba.

Pensaba encontrarme una ciudad vacía, desierta y con ese impacto visual de lo abandonado. Pero no fue así; era, por describirlo de alguna forma, como un domingo a primera hora de la mañana.

Pocos vehículos, varios de la policía, y gente deambulando por las aceras. Gente que, principalmente, peinaba canas.

No sabría decir si es lo normal en estos días; es lo que este humilde mortal ha comprobado esta mañana entre las diez y las doce horas.

Y poco más puedo contar; hablar de mis motivos para salir os cansaría. Por ello, no os canso más. Mañana volveremos a comentarios, quizás, más interesantes.

Hasta mañana.

lunes, 23 de marzo de 2020

23-03-2020 En torno a la música


Largos están siendo y serán estos días de confinamiento. Días, repletos de horas, que dan para mucha actividad física e intelectual. Por ejemplo, en esta última actividad, para escuchar y degustar música de Chopin en las manos de un joven pianista de nuestra tierra.

Les aseguro que resulta reconfortante y gratificante escuchar al emeritense Abraham Samino interpretar la música de Chopin.

Este joven pianista hace ya unas fechas presentó una grabación, realizada en Austria, sobre cuatro baladas de Frédéric Chopin que ahora tengo la fortuna de disfrutar.

Resulta que el músico emeritense se formó en el conservatorio municipal Esteban Sánchez de Mérida hasta obtener el grado profesional y continuó su formación en la prestigiosa Universidad Mozarteum de Salzburgo.

Una formación que le abocó a asegurar que la música le aporta casi todo, forma parte de su ser, siendo siempre un filtro de expresión necesario en su vida.

Música que le llevó a explorar a los grandes compositores y, en especial, a Frédéric Chopin.

Frédéric Chopin nació en una ciudad bañada por el río Utrata, al igual que Abraham Samino nació en una ciudad bañada por el río Guadiana. Ríos que, como caudal de agua, podrían ser la conexión de estos dos personajes.

Durante el invierno de 1838 Chopin tuvo una estancia en la isla de Mallorca, acompañado de su amante, en el que el tiempo fue frío y lluvioso durante muchos días, lo que le inspiró una famosa composición a piano: el preludio número 15, conocido como el de la gota de agua.

Cuenta Samino, en relación con la grabación, que, interpretando las cuatro baladas de Chopin, pensó en escribirlas reinterpretándolas y relacionándolas con el agua como elemento, que es como el siente la música de Chopin.

Y, como todo esfuerzo tiene su recompensa, el pianista Abraham Samino, ha sido galardonado con el ‘Würdigungspreis 2018’, un premio que otorga el Ministerio de Educación de Austria a los cincuenta alumnos de máster más brillantes del país. La distinción honorífica reconoce su trayectoria universitaria como estudiante de piano, por su impecable expediente académico, pero sobre todo por su proyecto final de máster titulado “Ch2opin”, en el que reinterpreta de manera íntegra las cuatro baladas de Frédéric Chopin.

domingo, 22 de marzo de 2020

22-03-2020 Quince días más de confinamiento


Después de las palabras que anoche nos ofrecía el presidente del Gobierno nos acostamos con el runrún que está mañana hemos confirmado: “todos en casa hasta el once de abril”. ¡Oído cocina!

Es decir, si las cuentas no me fallan, me quedan tres domingos más sin degustar las tostadas de mi amigo Pipi. Pipi es un abnegado empresario de la ciudad de Badajoz que ha crecido alrededor de su trabajo en una cafetería de uno de los barrios más populares de la ciudad, San Fernando.

No podré, con el fondo alborotado de mis queridos convecinos y al abrigo de la prensa local o deportiva, saborear las tostadas que con mimo elaboran en su cocina.

Y continúo, tampoco podré conversar, reírme y admirar toda la gama de excelentes productos que elabora mi querido amigo Marce y sus aplicadas cocineras en el local, hoy lugar de referencia gastronómica, que regenta en la zona más noble de la ciudad. Un lugar por el que han pasado lo más selecto de los personajes que visitan nuestra ciudad.

Podría continuar de esta manera contando, inclusive cantando, todas aquellas cosas que hacíamos con cierta normalidad y sin valorar antes de nuestro “inmerecido” confinamiento.

Ahora pierdo el tiempo, o no, en rememorarlas y escribirlas. Cosas de una forma de vida algo ligera y sin sentido por la que hemos apostado sin reservas. ¿Cambiaremos de forma de vida tras la salida de esta tragedia?

No lo sé; muy posiblemente será que no. Pero este que escribe, promete comenzar a plantearse otros ritmos de vida más cercanos, saludables y amigables con la gente que me rodean.

sábado, 21 de marzo de 2020

Narci González - Nothing Changes


Almendralejo es una población singular; una población querida y que se da a querer a todo aquel que la vive y convive con ella. Capital de la amplia y rica comarca de Tierra de Barros, situada en la importante ruta Vía de la Plata, ofrece la posibilidad de disfrutar de un turismo enológico, patrimonial y natural.

Y esa singularidad le confiere ser también cuna de música y de músicos. ¿Quién no recuerda a Félix Bote?, ese gran trompetista que hizo las delicias de los amantes de la música y del jazz. Otro día hablaremos de Félix Bote y su Bossa Jazz Quintet.

Hoy nos dedicaremos a otro de esos personajes singulares de Almendralejo; me refiero a Narciso González, uno de los principales impulsores del jazz en Extremadura.

Narci, como se le conoce en el mundo musical, se ha marcado un discazo con su primera obra: “Nothing Changes”; un disco de buen jazz, de gran calidad y con acompañantes de prestigio de uno y otro lado de la frontera hispanoportuguesa (la Raya como la conocemos por estos lares). Un disco que busca su razón de ser en la recreación del jazz característico de los años cincuenta.

A la gente del jazz, cada vez que escuchamos algo nuevo, nos gusta ponerle etiquetas y compararlo con otras cosas que tenemos en nuestro acervo musical.

Y lo primero que se me ocurre ante la portada del compacto de Narci González, con un rápido ejercicio de memoria, es decir que tiene la estética de “The Mancini Project” de Ted Nash.

Las capacidades del saxofonista, brillante por momentos, contundente y virtuoso con las que le recuerdo, siguen ahí. También esa agilidad envidiable y el acierto escogiendo a sus colaboradores. Escuchen la grabación y lo comprobarán. Y es que, para este disco se ha rodeado de unos músicos de gran nivel. A la trompeta, Julián Sánchez se las arregla para cautivarnos con su forma de tocar que suena a clásico y como improvisador es excepcionalmente imaginativo, fino y elegante; cualidades compartidas, una por una, por el piano de Pablo Romero. Por su parte, Antonio Quintino, otro clásico en todos los sentidos, es un bajista con una digitación tan precisa y a la vez tan concisa que vuela por el diapasón. Completando la rítmica, a la batería, Joel Silva, un músico que no da tregua a la formación.

La formación la completan, en algunos de los temas, tres músicos que ponen la guinda a la convincente formación. Perico Sambeat, al saxo alto, siempre pletórico y demostrando que nos encontramos ante un musico creador de belleza, con su fuerte lirismo y finura. Y los guitarristas Nuno Ferreira y Javier Alcántara, dos exponentes ibéricos que han alcanzado un sonido propio a través de esa forma de hacer notas afiladas, limpias, sorpresivas y repletas de acepciones distintas.

El disco suena bien, compacto y con una línea musical ascendente y que engancha desde ese modélico “Nothing Changes” y que continúa a gran nivel con “Song for Fátima”, un tema que imagino nos traslada al universo de una de sus hijas, un universo delicado que nos lo cuenta al tempo justo y necesario que requiere esta hermosa composición; y que se cierra con “A Little Different”.

En total diez composiciones de Narci González que, como comenta “distritojazz.com”, son merecedoras de hacerse un hueco en el panorama del jazz hispano.

21-03-2020 Sábados



Ahora que estamos encerrados (¿confinados?) traigo a la memoria mis paseos sabatinos.

Les invito a realizar lo que esta mañana he vivido intensamente: un paseo a lo más hondo de mis recuerdos.

Para ello, levántese muy temprano y recorra las solitarias calles que le vieron nacer y crecer; acompáñese de música, de música que le transporte muchos años atrás y comprobará que ahondará muy profundamente en sus recuerdos.

Yo utilicé “La música de noi”; una grabación de cuatro prodigiosos músicos italianos: Stefano Di Battista, Danilo Rea, Dario Rosciglione, Roberto Gatto.

La mañana esta fría, muy fría, y eso ayuda a concentrase en lo que ves y en las sensaciones y recuerdos que proyectan las imágenes vividas. Es una vuelta a tu patria; a esa patria que tiene que ver con los recuerdos más íntimos, una patria muy alejada de esa otra cuartelera y de banderas.

“Parlami d'amore Mariu'” es un poema de amor, aquel amor que siempre presidió mi casa, la casa de mis padres y hermano. Papa, grande y señorial; Mama, acogedora y resolutiva y un Hermano, modelo a seguir.

“Una carezza in un pugno” es intensa y acogedora como la infancia, se vive intensamente y se recuerda siempre con calor.

Con “La passerella di otto e mezzo” recuerdo mi mano cogida a la de mi padre camino de no adivino a qué lugar; pero seguro que a un lugar amable y confortable.

“Citta' vuota” me invita a la lagrima fácil, aquella que asoma cuando recuerdo a mi madre dedicarme todo su amor y atenciones.

Otra vez junto a mi padre con “Father and son”. Mi padre era un tipo imponente en su presencia y en lo humano; era un hombre de muchos y grandes amigos: ¡se lo había ganado con su buen hacer! Caminar junto a él era una aventura fabulosa e irrepetible, una aventura que me hacía crecer ante tanto saludo fraternal.

“I'm easy” me lleva a lo fácil que era vivir junto a mis padres, especialmente junto a mi madre; una madre que resolvía todos mis “enormes” problemas, una madre que fue una mujer maravillosa en un momento extraordinario.

“Video killed the radio star” es un tema que aparte de su hermosura armónica, lleva un título que evoca algo que tiene mucho que ver con esto que escribo: el video mató a la radio y mi adolescencia a mi infancia.

“Jealous Guy” me conmueve y, sinceramente, no me recuerda a ningún chico celoso.

“2025” es el tema de cierre, también el que me ve alejarme en una solitaria y fría mañana de diciembre.

viernes, 20 de marzo de 2020

20-03-2020 Primavera


Llegó la primavera, aunque solo sea a través de los cristales de nuestras ventanas.

Con la llegada de la primavera se produce toda una revolución emocional y biológica en la que la ciencia también tiene algo o mucho que decir. Hoy, por motivos obvios, la ciencia está ocupada en otros asuntos.

Joaquín Sabina, el incombustible Sabina, cantaba en el 2017 así a la primavera en su “Canción de primavera”:

Buenas noches, primavera
Bienvenida al mes de abril
Te esperaba en la escalera del redil

Nueve meses oxidada
En el fondo de un baúl
Si no estás enamorada
Vente al sur

Sobran lunes por la tarde
Faltan novios en los cines
Camarero, ponme un par de Dry Martínez

Conseguí llegar viejo verde
Mendigando amor
¿Qué esperabas de un pendejo como yo?

Buenas noches, primavera
Perfume del corazón
Blinda con tu enredadera mi canción
Vacúnate lo que duele
No te enceles con el mar
Si hasta tus párpados huelen a humedad

Líbrame del sueño eterno,
Da cuerda al despertador
Ponle cuernos al invierno, por favor

Buenas noches, primavera
Sin bandera ni carné
No me tumbes en la era
De internet

Otoñales van mis años
Por el río Guadalquivir
Maquillando el ceño huraño
De Madrid

Si se te olvidan las bragas
En mis últimos jardines
Te regalo una biznaga de jazmines

Ven a reavivar mi hoguera
Cenicienta de mis días
Buenas noches primavera
Novia mía.

Además, detrás de los cristales llueve y llueve; como una buena señal de que lo que estamos viviendo y sufriendo acabará muy pronto.

Ya veis: un día gris (en lo meteorológico), pero muy alegre (en lo emocional).

¡Seguro que será por la llegada de la primavera!

jueves, 19 de marzo de 2020

19-03-2020 Un día gris


Esta mañana al despertar me encontré desorientado, sin saber en qué lugar estaba y, sobre todo, en qué situación.

Poco a poco fui recobrando la conciencia y recordando todo lo que estábamos viviendo, surgiéndome en ese momento la duda de si todo era una extraña y diabólica película; una película en la que unos minutos después su director gritaba: “Corten”.

Es realmente cierto lo que cuento; imaginando solamente, por aquello del recurso literario, lo del director que aparece en el plano.

Es por ello, por aquello de tener la certeza de no vivir en una “mala película de serie B”, por lo que el día de hoy ha sido gris, excesivamente gris.

Y me da la impresión de que, para otras personas, sin películas de por medio, también el día ha comenzado gris tirando a negro.

Tendremos que sobrellevarlo, no cabe ninguna duda; pero esto comienza a tener tintes de tragedia. Y no lo digo ni por mi familia ni por mí; lo digo por lo que leemos y escuchamos en los medios de comunicación y en las redes. Comienzo por especular con aislarme de ellos; son, en ocasiones, una mala terapia para esta enfermedad que sufrimos llamada aislamiento.

Estoy pensando en acostarme o ¿en despertarme? Mañana será otro día; ¿también otra película? ¡Hasta mañana!

miércoles, 18 de marzo de 2020

18-03-2020 Seis

Hoy es el sexto día de esta novedosa historia o película que estamos viviendo; y pensando en el número seis me preparaba para escribir sobre el número y sus relaciones. Pero he cambiado radicalmente de opinión ya que las noticias que llegan son muy preocupantes. 

Quería, por ejemplo, hablar sobre que el número 6 es un símbolo de integridad. Y simboliza la belleza y los altos ideales. También que, a lo largo de la historia, números perfectos han fascinado a los matemáticos y se han descubierto números más perfectos. Así, por ejemplo, el significado del número 6 en la Biblia se refiere a los seis días en los que Dios creó el mundo. Sin embargo, uno de los significados menos positivos del número seis también se manifiestan en las escrituras, ya que se refiere a la debilidad y las faltas del hombre. En el cristianismo, curiosamente, este número está relacionado con el número de la bestia: 666. En el Tarot igualmente su significado se atribuye a la llegada de la paz. El número 6 es un número perfecto, que hasta los pitagóricos reconocieron como tal. En matemáticas, un número perfecto es cuando se suman todos los divisores de números excluyendo el número mismo, la suma es igual al número en sí. 1 + 2 + 3 = 6.

Pero insisto, las noticias son muy preocupantes:
  • "Lo más duro está por llegar" o “el Covid-19 es una enfermedad silenciosa y cruel", manifiesta Pedro Sánchez.
  • “La UE cierra sus fronteras por primera vez en su historia y no dejará entrar a ciudadanos de terceros países”.
  • “La pandemia que todos sabían que iba a llegar y nadie supo parar”.
  • “Tragedia en Madrid: Las UCIS ya están llenas de infectados y la mayoría de los hospitales colapsa”.
Y así hasta el infinito y con los pelos de punta.

Aunque a veces, pocas, aparece alguna más divertida: “El 'tengo papel higiénico' es el nuevo 'tengo tierras': el mayor misterio de la crisis del coronavirus”

¡Qué locura!

Así que, con estos mimbres, hoy voy a mirar hacía mi bodega; una bodega discreta, pero con pequeños tesoros que comienzo a explorar con urgencia.

Comenzaremos con los dos que están más a mano:

  • Viña Albina Reserva 2014, un vino muy distintivo de los clásicos de Rioja Alta. Elegante e impecable, la firma centenaria Bodegas Riojanas es un referente en la enología nacional por la calidad de unos vinos que figuran entre los clásicos riojanos más destacados. 
  • Marqués de Murrieta Tinto Reserva 2015, el emblema de la centenaria casa riojana. Un terruño singular, la selección de las mejores uvas y una elaboración concienzuda en bodega se aúnan brillantemente en él.
Nada más para comentar hoy; solamente que ya he comenzado junto a mi querida hija a degustar los mencionados caldos.

Os seguiré informando.

martes, 17 de marzo de 2020

Esbjörn Svensson - Live in Gothenburg


17-03-2020 También se vive de recuerdos o con recuerdos


Hoy he redescubierto el desayuno en casa. Hacía muchos meses, pero que muchos, que no lo practicaba; pero he tenido la suerte y el placer de contar con una cocinera de abundantes quilates, mi hija, que me ha preparado unas tostadas con tomate y aceite de oliva que quitan el hipo. ¡Para que luego digan algunos que este confinamiento no sirve para nada!

Y aquí continuamos, coleccionado noticias y viviendo la actualidad: más contagiados, más fallecidos y las noticias de las ayudas económicas que lanza nuestro Gobierno (200.000 millones de euros para amortiguar la crisis).

Y mucho paseo por la casa; son largas las horas y cualquier ejercicio es conveniente. Y en uno de esos paseos he reparado en una de las puertas de la cocina: una puerta llena de imanes que recuerdan nuestros múltiples viajes a lo largo y ancho de este mundo. ¡Qué paradoja, en unos momentos de confinamiento!

Y como un hombre sin recuerdos es un hombre sin historia, me permito evocar algunos momentos gratificantes en torno a los viajes y convertirlos en recuerdos positivos duraderos.

Paris, Bratislava, Singapur, Isla Terceira en Azores, Holanda o la tacita de plata, Cádiz, vienen ahora a mi cabeza para fortalecerla y convertirlos, como decía más arriba, en recuerdos positivos duraderos.

Parafraseando a ese inmortal escritor, viajero y personaje controvertido, llamado Pablo Neruda, diré que “confieso que he viajado”. Una confesión que algún día realizaré en profundidad; confesión que será a la vez repositorio de recuerdos y un ejercicio que me ayudará a contar mi vida y mis reflexiones alrededor de ese magnifica forma de crecer y formarse.

Repasando papeles y escritos sobre viajes, encuentro un texto, elaborado con ocasión de un viaje de julio de 2015, bajo el título de “Viajar: escuela de vida” en el que digo, entre otras cosas, lo siguiente: “Algún día tendré que ponerme en serio a recuperar esa manera tan particular de conocer la vida que mis padres nos inculcaron a través del viaje”.

Pues eso: pensaré si en estos días puedo comenzar con la tarea.

lunes, 16 de marzo de 2020

16-03-2020 Aprendiendo a vivir


Mi barba comienza a crecer. También mis conocimientos de la “cacharrería doméstica”. ¡Qué remedio!

El trabajo telemático (especial mención a mi aprendizaje de Hangouts, una aplicación de mensajería multiplataforma), algunas tareas domésticas, la música (sobre todo tríos de pianistas como Kenny Werner, Jacky Terrasson, Bill Evans o Keith Jarrett) y la lectura me ayudan a pasar las largas horas de confinamiento.

Una ayuda que viene bien para acortar el tiempo y, sobre todo, para tranquilizar nuestras conciencias. El miedo es libre y lo que uno escucha o lee le lleva a la incertidumbre o al miedo. ¿Qué va a pasar?

La última medida de nuestro Gobierno es el cierre de fronteras: ¿Hasta dónde llegaremos?

Y para aderezar todo este lio o maremágnum, nos encontramos con la noticia de que el Rey anuncia que hace un año renunció a la herencia irregular de su padre en un momento en que serían necesarios gestos de sensibilidad hacia la angustia por la pandemia. Una Corona que demuestra que ni patriotismo, ni amor a España ni vocación de servicio están en su hoja de ruta.

¡Mañana más!

domingo, 15 de marzo de 2020

15-03-2020 Diario de cómo un virus paró un país


La vida de Badajoz y del resto de España se ha ido parando en unas pocas horas, desde que se temió el colapso del sistema sanitario y hasta que la población tomó de golpe conciencia.

España ha amanecido con sus calles desiertas bajo el estado de alarma para intentar frenar el avance de la epidemia de coronavirus. Sin embargo, siempre hay quien, en su sinrazón, no es consciente de lo que está en juego: algunos ciclistas, corredores, paseantes en la playa o dueños de mascotas desafían el sentido común y obligan a la Policía a actuar.

En fin, una historia más de este país lleno de cosas hermosas y hombres y mujeres singulares.

Ya lo comentó Otto von Bismarck: “España es el país más fuerte del mundo, los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido”.

¡Seguiremos informando!

Charles Lloyd ‎– 8: Kindred Spirits Live From The Lobero Theater


Van Morrison - Keep Me Singing

Siempre nos quedará Van Morrison...……………………………….


Bill Evans - Live At Casale Monferrato


sábado, 14 de marzo de 2020

Joni Mitchell - Mingus


14-03-2020 ¿Qué va a pasar?


Esa es la pregunta; la respuesta quién la sabe. Es inquietante, pero muy real.

Y aquí, confinados en casa, continuamos en la medida de lo posible.

El día, con la noticia de una rueda de prensa del presidente del Gobierno, se nos está haciendo largo. Son momentos de tener información clara, concisa y a tiempo. Y, de momento, el asunto se está retrasando. De esta manera alimentamos más, si cabe, el ¿Qué va a pasar? ¡Tendremos paciencia!

Y llego, con bastante retraso, la comparecencia del presidente del Gobierno; en ella nos habló de muchas cosas y de las medidas tomadas para atajar este mal que nos persigue y nos tiene acorralados. Pero sobre todas las cosas nos dejó un mensaje: “Seguro que mañana conseguiremos terminar con el virus siempre bajo la unidad de todos”

No es mucho lo que nos trasladan, pero al menos nos queda algo muy claro: “debemos colaborar y estar unidos”.

¡Pongámonos a ello!

Tullio De Piscopo - Future Percussion


George Colligan - The Endless Mysteries


viernes, 13 de marzo de 2020

Sonny Rollins - Freedom Suite


Lou Donaldson - Possom Head


13-03-2020 España, en estado de alarma

Pues aquí estamos, siguiendo las recomendaciones de “nuestros mayores”: en casa. Es como vivir una película de esas que nos ha mostrado Hollywood en ciento de ocasiones. Una película en la que, en esta ocasión, somos uno de los millones de protagonistas.

Imagino o quiero imaginar un final feliz; un final en el que comenzaremos, felices, a murmurar y a elucubrar sobre el origen de este extraño virus o coronavirus (COVID-19) que nos tiene confinados (al fin) y algo acojonados por el incierto final que esta película parece tener.

En fin, tiempo tenemos para la reflexión y la escritura. Utilizaremos este tiempo en perfeccionar nuestro intelecto y en tratar de dejarlo recogido en negro sobre blanco.


Don Pullen - Richard's Tune


Don Pullen - Evidence Of Things Unseen


Tony Scott - I'll Remember