De Julián Ochoa recuerdo y comparto muy gratos recuerdos y
experiencias. Julián es un hombre, de amplia y continúa sonrisa, pegado al
concepto fotográfico; creo recordar un comentario suyo definiéndose como “un
fotógrafo andarín”, como alguien que llegó a la fotografía en la búsqueda de su
primer amor. ¡No me digáis que no es un
personaje singular y adorable!
A este escribiente, que también ama la fotografía, le llegó
la oportunidad de conocer a Julián a través del Festival Negativo Foto, un
festival que desde Badajoz va intentando (¡consiguiendo!) consolidar la
fotografía en Extremadura.
Julián nos trajo en aquella edición, recuerdo del 2024, un visionado
de porfolios, tanto analógicos como digitales, aportando su experiencia en
procesos analógicos tradicionales y de la memoria con su relación de la
fotografía por la que pasa el tiempo. También de su mano tuvimos la exposición Anónimo.
Pero la relación con Julián siempre se ha mantenido viva,
sobre todo con una proactividad por su parte digna de elogio. Recuerdo su
propuesta de fusionar el jazz y la fotografía, con estas exactas palabras:
“Jazz y fotografía juntos. ¿Verdad que se te abre la
cabeza para hacer algo parecido en Negativo Foto? Cómo lo ves, lo único que
hago es "Liar". Esa es mi función. Nos gusta la fotografía y la
música, pero sobre todo la amistad”.
O sobre el libro Anónimo:
“En esta semana os enviaré los libros de la expo anónima
para vosotros y para Katy. El cómo han llegado esos libros a mi es un misterio
porque no sé qué coño (Perdón) es esto de una exposición anónima. Quizás el
transportista en su entrega se equivocó de domicilio o puede que fuese por un
golpe de suerte.... si ... seguro que es por esto último ya que dicen que la
suerte viene de tres en tres: ¡¡¡¡He sido abuelo este año, la salud me ha
respetado y he conocido en Badajoz a una nueva familia fotográfica!!!!”
Y aquella de hacer algo con ese voluminoso cajón de
servilletas de bares y cafeterías que guardo y atesoro:
“¡Esa colección tiene un proyecto!”.
En fin, Julián, siempre acordándose de los amigos y
regalando amistad y tesoros fotográficos.
Y hablando de tesoros fotográficos, y de regalos, me llega
NOIR, un libro colectivo (dirigido por Julián Ochoa) del que lo primero que debo
destacar es su magnífica y elegante presentación en tapa dura y con buen papel.
Un libro muy cinematográfico que huele a cine clásico, a misterio y a pura
pasión. Un libro que recoge creativos y artesanales ejercicios de alumnos de
Julián Ochoa.
Siempre admiré las películas en blanco y negro y esas
escenas tan dramáticas que me inspiraban miedo y suspense. Un tipo de películas
que formaban parte del género cinematográfico denominado "Cine Negro",
con un uso especial de luces y sombras. La época dorada del cine negro se manifestó
principalmente durante la era del cine en blanco y negro: entre la luz y la
sombra se crea el ambiente visual del cine negro.
Y de esa estética del cine negro bebe la obra NOIR, que como
bien define José Ramón García en el prólogo las fotografías que nos presentan pudieran
ser “fragmentos visuales que podían pertenecer a una película nunca filmada…”.
Son fotografías donde se piensa, entiendo, en algunos
personajes lugares y en su narrativa. No es una película, no interesa la trama,
sino solo un escenario básico para realizar fotos haciendo cosas al personaje o
al lugar con técnicas formales aprendidas en la escuela de Julián Ochoa.
Enhorabuena los fotógrafos, a Hablar Foto y, sobre todo, muchas
gracias al amigo Julián Ochoa.
Finalizo este pequeño texto con algo escrito por mí un 29 de
diciembre de 2024 que titulaba “A propósito de Julián Ochoa”.
“Julián Ochoa es un fotógrafo singular, muy imaginativo,
que transmite a sus alumnos (algunos muy avanzados) una creatividad sin
límites. Trabajar con él y para él debe ser, supongo, un ejercicio
introspectivo que saca del alumno lo más florido y representativo de su
universo visual.
En este libro que tengo entre mis manos (obsequio de
Julián), devorado a través de mis ojos, presenta un ejemplo de esa creatividad
sin límites. ¡Enhorabuena a esos fotógrafos anónimos y a su profesor!”
