miércoles, 12 de agosto de 2026

Julián Ochoa y NOIR


Hoy disfruto de un nuevo libro de fotografía, un foto libro titulado NOIR. Y lo hago gracias y por mediación de ese enorme personaje singular del mundo de la fotografía que es Julián Ochoa.

De Julián Ochoa recuerdo y comparto muy gratos recuerdos y experiencias. Julián es un hombre, de amplia y continúa sonrisa, pegado al concepto fotográfico; creo recordar un comentario suyo definiéndose como “un fotógrafo andarín”, como alguien que llegó a la fotografía en la búsqueda de su primer amor.  ¡No me digáis que no es un personaje singular y adorable!

A este escribiente, que también ama la fotografía, le llegó la oportunidad de conocer a Julián a través del Festival Negativo Foto, un festival que desde Badajoz va intentando (¡consiguiendo!) consolidar la fotografía en Extremadura.

Julián nos trajo en aquella edición, recuerdo del 2024, un visionado de porfolios, tanto analógicos como digitales, aportando su experiencia en procesos analógicos tradicionales y de la memoria con su relación de la fotografía por la que pasa el tiempo. También de su mano tuvimos la exposición Anónimo.

Pero la relación con Julián siempre se ha mantenido viva, sobre todo con una proactividad por su parte digna de elogio. Recuerdo su propuesta de fusionar el jazz y la fotografía, con estas exactas palabras:

“Jazz y fotografía juntos. ¿Verdad que se te abre la cabeza para hacer algo parecido en Negativo Foto? Cómo lo ves, lo único que hago es "Liar". Esa es mi función. Nos gusta la fotografía y la música, pero sobre todo la amistad”.

O sobre el libro Anónimo:

“En esta semana os enviaré los libros de la expo anónima para vosotros y para Katy. El cómo han llegado esos libros a mi es un misterio porque no sé qué coño (Perdón) es esto de una exposición anónima. Quizás el transportista en su entrega se equivocó de domicilio o puede que fuese por un golpe de suerte.... si ... seguro que es por esto último ya que dicen que la suerte viene de tres en tres: ¡¡¡¡He sido abuelo este año, la salud me ha respetado y he conocido en Badajoz a una nueva familia fotográfica!!!!”

Y aquella de hacer algo con ese voluminoso cajón de servilletas de bares y cafeterías que guardo y atesoro:

“¡Esa colección tiene un proyecto!”.

En fin, Julián, siempre acordándose de los amigos y regalando amistad y tesoros fotográficos.

Y hablando de tesoros fotográficos, y de regalos, me llega NOIR, un libro colectivo (dirigido por Julián Ochoa) del que lo primero que debo destacar es su magnífica y elegante presentación en tapa dura y con buen papel. Un libro muy cinematográfico que huele a cine clásico, a misterio y a pura pasión. Un libro que recoge creativos y artesanales ejercicios de alumnos de Julián Ochoa.

Siempre admiré las películas en blanco y negro y esas escenas tan dramáticas que me inspiraban miedo y suspense. Un tipo de películas que formaban parte del género cinematográfico denominado "Cine Negro", con un uso especial de luces y sombras. La época dorada del cine negro se manifestó principalmente durante la era del cine en blanco y negro: entre la luz y la sombra se crea el ambiente visual del cine negro.

Y de esa estética del cine negro bebe la obra NOIR, que como bien define José Ramón García en el prólogo las fotografías que nos presentan pudieran ser “fragmentos visuales que podían pertenecer a una película nunca filmada…”.

Son fotografías donde se piensa, entiendo, en algunos personajes lugares y en su narrativa. No es una película, no interesa la trama, sino solo un escenario básico para realizar fotos haciendo cosas al personaje o al lugar con técnicas formales aprendidas en la escuela de Julián Ochoa.

Enhorabuena los fotógrafos, a Hablar Foto y, sobre todo, muchas gracias al amigo Julián Ochoa.

Finalizo este pequeño texto con algo escrito por mí un 29 de diciembre de 2024 que titulaba “A propósito de Julián Ochoa”.

“Julián Ochoa es un fotógrafo singular, muy imaginativo, que transmite a sus alumnos (algunos muy avanzados) una creatividad sin límites. Trabajar con él y para él debe ser, supongo, un ejercicio introspectivo que saca del alumno lo más florido y representativo de su universo visual.

En este libro que tengo entre mis manos (obsequio de Julián), devorado a través de mis ojos, presenta un ejemplo de esa creatividad sin límites. ¡Enhorabuena a esos fotógrafos anónimos y a su profesor!”