miércoles, 16 de septiembre de 2026
Ediciones Comisura
miércoles, 12 de agosto de 2026
Julián Ochoa y NOIR
De Julián Ochoa recuerdo y comparto muy gratos recuerdos y
experiencias. Julián es un hombre, de amplia y continúa sonrisa, pegado al
concepto fotográfico; creo recordar un comentario suyo definiéndose como “un
fotógrafo andarín”, como alguien que llegó a la fotografía en la búsqueda de su
primer amor. ¡No me digáis que no es un
personaje singular y adorable!
A este escribiente, que también ama la fotografía, le llegó
la oportunidad de conocer a Julián a través del Festival Negativo Foto, un
festival que desde Badajoz va intentando (¡consiguiendo!) consolidar la
fotografía en Extremadura.
Julián nos trajo en aquella edición, recuerdo del 2024, un visionado
de porfolios, tanto analógicos como digitales, aportando su experiencia en
procesos analógicos tradicionales y de la memoria con su relación de la
fotografía por la que pasa el tiempo. También de su mano tuvimos la exposición Anónimo.
Pero la relación con Julián siempre se ha mantenido viva,
sobre todo con una proactividad por su parte digna de elogio. Recuerdo su
propuesta de fusionar el jazz y la fotografía, con estas exactas palabras:
“Jazz y fotografía juntos. ¿Verdad que se te abre la
cabeza para hacer algo parecido en Negativo Foto? Cómo lo ves, lo único que
hago es "Liar". Esa es mi función. Nos gusta la fotografía y la
música, pero sobre todo la amistad”.
O sobre el libro Anónimo:
“En esta semana os enviaré los libros de la expo anónima
para vosotros y para Katy. El cómo han llegado esos libros a mi es un misterio
porque no sé qué coño (Perdón) es esto de una exposición anónima. Quizás el
transportista en su entrega se equivocó de domicilio o puede que fuese por un
golpe de suerte.... si ... seguro que es por esto último ya que dicen que la
suerte viene de tres en tres: ¡¡¡¡He sido abuelo este año, la salud me ha
respetado y he conocido en Badajoz a una nueva familia fotográfica!!!!”
Y aquella de hacer algo con ese voluminoso cajón de
servilletas de bares y cafeterías que guardo y atesoro:
“¡Esa colección tiene un proyecto!”.
En fin, Julián, siempre acordándose de los amigos y
regalando amistad y tesoros fotográficos.
Y hablando de tesoros fotográficos, y de regalos, me llega
NOIR, un libro colectivo (dirigido por Julián Ochoa) del que lo primero que debo
destacar es su magnífica y elegante presentación en tapa dura y con buen papel.
Un libro muy cinematográfico que huele a cine clásico, a misterio y a pura
pasión. Un libro que recoge creativos y artesanales ejercicios de alumnos de
Julián Ochoa.
Siempre admiré las películas en blanco y negro y esas
escenas tan dramáticas que me inspiraban miedo y suspense. Un tipo de películas
que formaban parte del género cinematográfico denominado "Cine Negro",
con un uso especial de luces y sombras. La época dorada del cine negro se manifestó
principalmente durante la era del cine en blanco y negro: entre la luz y la
sombra se crea el ambiente visual del cine negro.
Y de esa estética del cine negro bebe la obra NOIR, que como
bien define José Ramón García en el prólogo las fotografías que nos presentan pudieran
ser “fragmentos visuales que podían pertenecer a una película nunca filmada…”.
Son fotografías donde se piensa, entiendo, en algunos
personajes lugares y en su narrativa. No es una película, no interesa la trama,
sino solo un escenario básico para realizar fotos haciendo cosas al personaje o
al lugar con técnicas formales aprendidas en la escuela de Julián Ochoa.
Enhorabuena los fotógrafos, a Hablar Foto y, sobre todo, muchas
gracias al amigo Julián Ochoa.
Finalizo este pequeño texto con algo escrito por mí un 29 de
diciembre de 2024 que titulaba “A propósito de Julián Ochoa”.
“Julián Ochoa es un fotógrafo singular, muy imaginativo,
que transmite a sus alumnos (algunos muy avanzados) una creatividad sin
límites. Trabajar con él y para él debe ser, supongo, un ejercicio
introspectivo que saca del alumno lo más florido y representativo de su
universo visual.
En este libro que tengo entre mis manos (obsequio de
Julián), devorado a través de mis ojos, presenta un ejemplo de esa creatividad
sin límites. ¡Enhorabuena a esos fotógrafos anónimos y a su profesor!”
jueves, 9 de julio de 2026
Hans Christian Hagedorn nos deleita con una aproximación de Don Quijote al jazz
viernes, 12 de junio de 2026
Abdu Salim Sexteto en "Jazz en Montesinos"
lunes, 8 de junio de 2026
Con Jesús Ordovás. "The Storm" en Zafra (finales de los 70)
sábado, 23 de mayo de 2026
"Vacada" de Felipe Zapico & Sol Cabañas
- Felipe Zapico: Buenas tardes Emilio, han quedado algunos ejemplares de Vacada después de la exposición en León, estás en la lista de espera y si te interesa un ejemplar….
- Emilio: Buenas tardes. Si, me interesa.
- Felipe Zapico: Esperamos que te guste.
- Emilio: Ya te contaré. Seguro que sí.
lunes, 18 de mayo de 2026
Universo Montoya
viernes, 8 de mayo de 2026
Arturo Serra y Perico Sambeat en "Jazz en Montesinos", Badajoz
Joe Henderson en el ambiente, sobrevolando la actuación del
quinteto de esta noche: Arturo Serra (a los mandos y vibráfono), Perico Sambeat
(saxo alto), Juan Galiardo (piano), Miquel Álvarez (Contrabajo) y Roger
Gutiérrez (Batería).
El nombre de Henderson viene al hilo de dos anécdotas
surgidas en la tarde noche; la primera, la que recordaba mi amigo del alma
Lorenzo Martínez, sobre la edición del Festival de Jazz de Badajoz de 1990,
donde actuó Henderson por partida doble al caerse del cartel Perico Sambeat; y
la segunda, por el cierre musical de la noche con una composición de Henderson
(tuneada en palabras de Arturo Serra y con mucha energía en su desarrollo), “Black
Narcissus”.
La formación liderada por Arturo Serra y Perico Sambeat, dos
músicos de amplia experiencia y versátil conocimiento de la música, desplegó
eso que queremos los aficionados al jazz: las mejores esencias del jazz.
Composiciones principalmente de Serra y algún sublime estándar en forma de
balada.
La sonoridad del vibráfono de Serra, con ese estilo frenético
del más puro bebop, lo llevan a utilizar todos los recursos conceptuales y
estéticos a su alcance.
Sambeat, considerado como uno de los grandes músicos de jazz
españoles, es el contrapunto ideal de Serra; por esa característica de músico
total, como intérprete y como compositor, y ahora como ayudante perfecto del
sublime Serra.
Como complemento de los dos capitanes, un trío que tiene la
oportunidad de adoptar un enfoque fresco y dinámico, honrando el jazz en su
tradición, invitando a cada miembro a aventurarse en infinitas posibilidades de
improvisación, manteniendo una estética abierta en su esencia.
“Jazz en Montesinos” de Fundación CB continúa alimentando la
leyenda del jazz en la ciudad de Badajoz en esa sala tan característica y que
recuerda, en muchos aspectos, a los clubes de jazz.
¡Larga vida al jazz!
lunes, 27 de abril de 2026
Paquito D'Rivera en el Mérida International Jazz Festival!
Las primeras notas del “Mambo influenciado” nos indican que
la fiesta que Paquito y sus acompañantes han celebrado se encamina a su fin. “Mambo
influenciado” es probablemente el tema insignia del genial Chucho Valdés;
apellido éste que estuvo sobrevolando todo el concierto de esta noche: Bebo,
Miriam o Chucho son ilustres representantes del mismo.
Pero Paquito es mucho más, es un Showman que domina el
escenario y su tiempo como nadie. Se presentaba liderando un trío: Paquito
D'Rivera (clarinete y saxo), Pepe Rivero (piano) y Sebastian Laverde (vibráfono),
al que en algún momento se agregó Reynold Luis Cárdenas (oboe). ¡Un espectáculo
muy variado y divertido, lleno de amor, humor y emociones inesperadas!
El elemento improvisación es fundamental en el jazz, también
en los conciertos de Paquito, y por lo tanto nunca se sabe exactamente qué
sucederá. Y sucedió eso, un paseo por la música latinoamericana y clásica
preñados de arreglos jazzísticos. Algo muy natural para Paquito, pues nunca hace
distinciones entre géneros musicales, adaptándose con facilidad a diversos
estilos. Más con la afinidad personal y artística con los músicos que le
acompañan, gente entrañable y profesionales de alto nivel. A ese respecto
comentaba: “es siempre una tentación subirse al escenario con ellos”.
Pude comprobar como programaba las cosas que hacía para
administrar los esfuerzos, colocando las piezas más difíciles en el principio del
concierto. Recordemos que nació en 1948: setenta y ocho años le acompañan de
una manera muy digna.
El programa incluía obras de Bebo, Chucho, Mozart, Chopin y
otros compositores clásicos, fusionadas con jazz o blues.
Paquito D'Rivera, nació en La Habana en 1948, marchándose de
Cuba en 1980 durante una gira por España y desde entonces ha sido una voz
crítica constante contra la dictadura cubana. Cuenta como “en 1980 y durante
seis meses, en Madrid, pasó días muy lindos y a la vez terribles porque estaba
escapando de mi país. O mejor lo digo al revés: fueron meses tristes, pero por
lo menos fue en España, con un grupo maravilloso de sudacas que me salvó la
vida. Nos gustaba decirnos así, sudacas”.
Antes, en el camerino, tuve la oportunidad y la suerte de
compartir unos minutos con Paquito para contarle y hablarle de aquel concierto
que cuarenta años antes había ofrecido en Badajoz con motivo del 1er. Festival
de Jazz de la ciudad. Un concierto del que recordaba el clarinete Selmer que
llevó y que aún conserva y no utiliza. Y hablamos de libros, de “Mi vida
saxual” y de un cuadernillo diario de un viaje por Rusia que había encontrado
entre sus papeles y que pretendía publicar.
Es curioso observar cómo la gente envejece, como el aspecto
físico tiene incorporado las huellas del tiempo que transcurre inexorablemente;
pero como, igualmente, su carácter se mantiene inalterable. En 1986, en
Badajoz, me encontré a una persona divertida, amable y pizpireta; en 2026, en
Mérida, me he encontrado a esa misma persona.
En alguna ocasión le oí comentar a Chucho Valdés que con
'Mambo influenciado' es cuando comenzó a nacer el Chucho que Bebo quería. No sé
el Chucho que Paquito esperaba conocer; lo que si estoy convencido es que entre
los dos nació una historia de amistad entrañable, de aventuras musicales
compartidas que se remonta a más de sesenta años.
¡Por cierto, felicitaciones a los organizadores del Mérida International Jazz Festival! Todo mi apoyo para una larga vida al festival……………
miércoles, 22 de abril de 2026
Recordando a Paquito de Rivera 40 años después
jueves, 9 de abril de 2026
Sobre JAM Montoya
domingo, 5 de abril de 2026
Conexión hispano cubana en la RUHC
sábado, 8 de noviembre de 2025
Marc Copland en Badajoz
jueves, 15 de mayo de 2025
Horacio Fumero en "Jazz en Montesinos"
Tras el concierto andábamos discutiendo sobre la edad del
maestro Horacio Fumero. Y digo yo que mayor lo es, pero que no lo aparenta. Concretamente
nació en el año 1949: ¡echen ustedes mismos las cuentas! Es como si se hubiera
bebido y metabolizado la insultante juventud de sus acompañantes de esta noche.
Otra vez ha estado Horacio Fumero en Badajoz: y van……. Y
otra vez ha dado una lección de buena música y de dominio de toda la suerte escénica.
En esta ocasión liderando un quinteto que viene homenajeando al Gato Barbieri.
Si, efectivamente, aquel saxofonista argentino que quedó
fascinado al mundo del jazz en la década de los setenta del siglo pasado. Aquel
saxofonista argentino que rompió esquemas al fusionar el jazz con el sonido de
Latinoamérica. Aquel saxofonista argentino que se presentó en el Festival de
Jazz de Montreux de 1973 llevando a Europa y desde Argentina la modernidad
del jazz norteamericano.
Y en aquella presentación del Gato en Montreux se encontraba
nuestro protagonista, Horacio Fumero. Lo cuenta y lo canta con la gracia innata
que lleva dentro: “Era un joven, por entonces intérprete de charango, que
recibe el encargo de Gato de presentarse en julio de 1973 en Montreux. Me
embarco en un largo viaje de casi un mes, en las cabinas de los oficiales de un
carguero yugoslavo, desde Buenos Aires con destino Barcelona y de allí hasta
Suiza”.
Y de ahí, Montreux, a la eternidad. Freddie Hubbard, Johnny
Griffin, Woody Shaw, Benny Golson o Tete Montoliu, por poner algunos ejemplos,
serán sus compañeros de vida. Después Chano Domínguez, Ignasi Terraza, Jordi
Rossy, Albert Bover, Manel Camp, Jordi Bonell o Raynald Colom, disfrutarán de
su maestría.
Y aquí continua hoy el maestro Horacio Fumero (contrabajo y
charango), junto a su hija Lucía Fumero (piano y voz), Anggie Obin (flauta), Guillermo
Calliero (trompeta y bandoneón) y Juan R. Berbín (batería) regalando a quien
les quiera escuchar todo lo bueno de aquella fusión que el Gato nos descubrió allá
por setenta del siglo pasado.
¡Gracias, maestro! ¡Te esperamos nuevamente por Badajoz!
sábado, 8 de febrero de 2025
Lola Santiago Quartet - Jazz en Montesinos
domingo, 26 de enero de 2025
“¡Lo tengo en vinilo!” de Oscar Avendaño
viernes, 24 de enero de 2025
Late to the Party - The Fried Seven
domingo, 5 de enero de 2025
Ire Lenes - Archipiélagos
viernes, 13 de diciembre de 2024
Ignasi Terraza y Antonio Serrano en Jazz en Montesinos
domingo, 1 de diciembre de 2024
Sobre la fotografía – Una jornada en Lisboa en cuatro actos y una despedida
Primer acto – De Badajoz a Lisboa
Badajoz ha comenzado a despertar, son las primeras horas de
un sábado y sus calles transmiten tranquilidad y sosiego. Algunos viandantes,
como el que esto narra, se dirigen a la puerta del MEIAC, el Museo Extremeño e
Iberoamericano de Arte Contemporáneo, con la idea de comenzar una sugerente
visita a la querida y maltratada Lisboa.
Nos espera una larga e intensa jornada que comenzará con un
viaje en autobús para un grupo de diecinueve personas que viajan ávidas de
fotografía.
Hace fresco y el sueño invita a parapetarse en la
somnolencia de los kilómetros que nos separan de Lisboa. El autobús se dirige a
su destino en un silencio que solo se alterará con una parada técnica para el
desayuno o con el avistamiento de un escenario brumoso de fondo, donde la
capital portuguesa nos espera con sus barrios de aires bohemios y sus rincones
detenidos en el tiempo.
Segundo acto – El taller de Luis Pavão
Nuestro protagonista, un hombre del Renacimiento llamado Luis Pavão, vive y trabaja muy cerca del hermoso Parque Campo Mártires da Patria, un lugar curioso por tener preciosos gallos en libertad paseando con las gallinas y su prole, junto a gansos, pavos o palomas por su cuidado jardín.
Unas pocas calles más abajo se encuentra el templo, el
taller, de Luis Pavão: nuestro primer objetivo de la jornada.
Pavão destila sensibilidad por arrobas, pero también
modestia, empatía con los que le visitamos; hay un auténtico entendimiento del
guion que debemos desarrollar sin grandes discursos, sin alharacas, sin
vanidad, ….
Nos enseña con mimo y fruición su mundo, su casa taller; y
lo hace utilizando todo eso que seguro ha experimentado para seguir explorando
el mundo de la fotografía, con la curiosidad de un niño de pocos años, el mundo
que le rodea.
Y en aquel santa sanctórum de la fotografía, Luis Pavão, nos
cuenta su modo de entender la fotografía, de cómo durante años con su cámara
se encargó de capturar la Lisboa “no oficial”, aquella que estaba fuera del
cuadro de las inauguraciones y de la idea de progreso vendida por el poder. A
modo de un “diario visual”, de un trabajo que poseía la espontaneidad de lo
íntimo, Pavão fue sacando instantáneas de aquella realidad que le salía al paso,
con una capacidad y talento especiales para encontrar en lo cotidiano aquello
que atravesaba el corazón del receptor al ver una imagen.
Y así, entre charlas y aparataje fotográfico, además de entre
libros y discos de jazz, con la presencia de su amable y deliciosa pareja que
nos ofrece pastéis de nata y un delicioso vino de Oporto, transcurre la
intensa mañana.
El taller de Luis Pavão es la prueba y el documento de un
intenso trabajo que deja constancia de todo aquello que está detrás de una obra
que legará nuestro protagonista: un mundo creativo en torno a su primera
pasión, la fotografía, un universo ecléctico en el que caben todas sus
vivencias, desde el relato de pobreza y frío de su Lisboa vivencial hasta su
pasión final por las fotografías intervenidas por su mano o la recuperación de viejas
técnicas de la fotografía; todo lo que ha poblado sus afectos, su vida más
íntima, su familia.
Tercer acto – Libros y más fotografías
Y, claro, los libros y más fotografías no podían faltar
después de aquel atracón visual en el templo de Luis Pavão.
Para ello nos dirigimos, en primer lugar, al Archivo
Municipal de Lisboa para sumergirnos en la 14ª edición de la Feria del Libro de
Fotografía de Lisboa, donde se presenta un mercado de foto libros, con la
presencia de editores y libreros que ponen a la venta tanto rarezas como las
últimas novedades editoriales en el campo de la fotografía, dando a conocer al
público su potencial, como futuros foto libros; un espacio para autores y
pequeñas editoriales, y presentaciones de proyectos fotográficos de autor.
Comida frugal y veloz……………………. ¡No olvidemos que venimos obsequiados
con natas y oporto!
Autobús y al MAAT, Museu de Arte, Arquitetura e Tecnologia,
a disfrutar de la exposición de William Klein titulada “O Mundo Inteiro é um
Palco”. La exposición es hermosa y
extensa, la retrospectiva más completa del célebre fotógrafo que he podido
conocer hasta la fecha.
Cuarto acto – De Lisboa a Badajoz
El regreso es muy distinto a la ida; el día ha sido largo y
bien aprovechado, pero la gente viene con ganas de hablar y trasladar a su
compañero de asiento lo bien que ha resultado la experiencia.
El autobús avanza entre decenas de vehículos que intentan
salir de una ciudad invadida de personas y coches; una ciudad hermosa que, con
esta intensidad de visitas, puede comenzar a perder parte de esa hermosura que
la han convertido en una de las capitales europeas más hermosas.
Despedida
Es de bien nacido ser agradecido; por ello, ahí van los
agradecimientos que son más que merecidos: a Catalina Pulido y Lucía Castillo por
la organización desde el MEIAC y a Laura Covarsí por ser nuestra conexión y
traductora del buen hacer y maestría de Luis Pavão. ¡Gracias a todas ellas!






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