domingo, 3 de diciembre de 2023

Chano Domínguez en Jazz en Montesinos

 


En persona, nuestro protagonista, es exactamente como su música: sencillo, fresco y de una gran armonía.

Chano destila vida en cada una de sus acciones; es, en palabras de nuestro querido Tete Montoliu, “un músico de jazz, que lo toca de otra manera; tu voz es diferente”.

Nacido en Cádiz, empapado de la música de esa tierra y por mediación de su padre, comenzó con la guitarra flamenca antes de inclinarse por el piano.

Me comenta que “a partir de los veinte años, cuando desarrolla su estilo al piano, empezó este camino de aprendizaje en el que aún sigue, porque esta música tiene muchos recovecos y mucho que enseñarnos siempre”.

En esa frase se encierra, también, parte de esa frescura y humildad que le caracteriza. De formación autodidacta ha llegado a niveles superlativos en el dominio del piano; algo que le permite, además de su actividad creadora e interpretativa, impartir magisterio del piano.

A Chano lo sigo desde hace muchos años; desde sus comienzos rockeros en CAI allá por los setenta del siglo pasado. ¡Tiempo más que suficiente para admirar su maestría!

La música de Chano es bella y sublime; siempre interpretada desde ese sonido tan personal que le imprime y que ha sabido distinguir de otros muchos pianistas. Una música en la que se siente a gusto: “tocando blues con compás de bulería”.

Lo veo en gran forma, algo que me confirma en nuestro encuentro; un encuentro que se produce para su actuación en el Ciclo de Jazz en Montesinos de Fundación CB.

El concierto, ante un centenar de personas, ha llevado su sello indeleble e intransferible: un paseo por el universo Chano; eso que algunos denominan “Chaneando”.

Y así, maravillando a su público, continúa día tras día: por ejemplo, hoy en Badajoz o mañana en Madrid.

¡Gracias, Chano!