Puestos a recordar, uno debe incluir en su memoria musical una magnifica tienda, “tiendecita” en aquellos tiempos, en el corazón del Badajoz intramuros, en la calle López Prudencio de Badajoz, llamada Itaca Discos.
Cuantos buenos momentos pasé en aquella pequeña habitación que guardaba innumerables tesoros musicales, en formato vinilo, por supuesto; todavía no había llegado el soporte digital.
Al frente de la misma estaba Antonio Covarsí, un personaje singular y sin par en el Badajoz de aquella época. Su amor a la música en general y a la clásica y al jazz, en particular, permitió formar a futuros amigos de la música.
Acercarse por ella y bucear en sus estanterías repletas de discos era toda una aventura y un placer. Sellos discográficos como Discophon, Freedom o Storyville, despertaban y alimentaban mi afición y amor por el jazz. Tete Montoliu, Johnny Griffin, Eddie "Lockjaw" Davis, Stéphane Grappelli, Stanley Cowell o Barney Kessel hacían mis delicias. Muchos son los vinilos que hoy pueblan mi discoteca y muchos fueron adquiridos en Itaca.
Con el tiempo la tienda cambio de lugar, se acerco al Badajoz más moderno. Después su expansión hacia Cáceres o Don Benito. Más tarde su desaparición. Y, después, desgraciadamente, la muerte de Antonio Covarsi. Lastima, con él se marcho un excelente fotógrafo, un maravilloso conversador y un amante en general de la cultura.
Alguien decía que existen dos muertes: la física, la que supone la desaparición material; y la del recuerdo, la que perdura en algún lugar de todos nosotros. Y es evidente que Itaca (y Antonio) solo pasaron por la muerte física, pero no por la del recuerdo.





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