Unos “añitos” hace ya de esta fotografía. La foto, que otro día la pondré al natural, la realice un 22 de mayo de 1989. El músico es el “pedazo” saxofonista Abdu Salim. Y el concierto, con Lou Bennett y Carlos González, fue una pasada. Otro día hablaremos de ello.
martes, 24 de enero de 2012
domingo, 8 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
domingo, 25 de diciembre de 2011
Jessica Lange al otro lado de la cámara
En el cine, otras de mis pasiones (hoy algo olvidada), siempre hubo una mujer que me fascinó. Cada película que de ella visionaba, era una fuente de inspiración y sensualidad. Me estoy refiriendo a Jessica Lange.
Esta mujer hoy vuelve a sorprenderme. Habla y cuenta cosas en las que creo de verdad. Por ejemplo dice: “La fotografía es una actividad solitaria, privada, algo que adoro. Lo que más me gusta de la fotografía es el anonimato. Puedo vagar por las calles de cualquier lugar del mundo como un espectador anónimo para capturar el momento que siento que contiene el drama necesario por la luz, por el gesto o por una determinada relación”. “Mis fotografías son mis propios merodeos por la vida. Las tomo en función del ritmo que requieren. Soy paciente, espero el momento. A veces camino horas; a veces me siento y espero el instante. No “fabrico” nunca el momento; y, a veces lo pierdo por una fracción de segundo, porque no estoy preparada o por una interferencia imprevista. En todo caso, no disparo mucho; soy bastante contenida también en mis movimientos. Quiero pasar inadvertida”. “Me gusta cuando miras y presientes que hay cosas ocultas”. “Me gusta mucho pasear, encontrar, desvelar y descubrir pequeños acontecimientos que pasan inadvertidos. Muchas veces el mundo, la vida, pasa delante de nuestros ojos y no lo sabemos ver. Para mí, la fotografía es un ejercicio que me permite afinar esa agudeza”.
Verdades, al menos para mí, como puños. Así no me extraña que pueda hacer fotografías tan deliciosas como las que en días pasados se expusieron en Avilés.
Y viene toda esto a colación de lo escrito en días pasados por mí. La pasión por mirar, por observar, por vagar con los ojos muy abiertos y retratar todo lo que se cruce en tu camino.
Imagino que esa misma pasión por mirar y retratar es la que tuvieron los fotógrafos que recoge la magnifica exposición “Una imagen de España. Fotógrafos estéreos copistas franceses (1856-1867)”. La exposición que puede verse en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (C/ Alcalá, 13 de Madrid), muestra el trabajo de un grupo de amantes de esta técnica que recorrieron la geografía española y captaron, en muchas ocasiones por vez primera, rincones para el recuerdo.
Seguramente también esa fascinación por mirar es lo que llevó al fotógrafo, cineasta y escritor Jacques Leonard a zambullirse en la cultura gitana, allá por los años 50 del siglo pasado. De la mano de su mujer, Rosario Amaya, se introdujo en la comunidad gitana y fotografió a su gente como nunca antes se había realizado.
Y uno, en su humildad, intenta realizar esta misma actividad cada vez que tiene ocasión. Y a ello me dedique días pasados, en un viaje por Madrid, San Lorenzo del Escorial y Segovia. Y capte cosas que, por pudor, solo guardo para mí. Hay una que especialmente me gusta y satisface: la de un saxofonista tocando en una plaza de Segovia. El tema que tocaba era Perfidia y la reacción de los viandantes era de lo más variopinta. Se trataba en mi caso: de mirar y retratar.
Esta mujer hoy vuelve a sorprenderme. Habla y cuenta cosas en las que creo de verdad. Por ejemplo dice: “La fotografía es una actividad solitaria, privada, algo que adoro. Lo que más me gusta de la fotografía es el anonimato. Puedo vagar por las calles de cualquier lugar del mundo como un espectador anónimo para capturar el momento que siento que contiene el drama necesario por la luz, por el gesto o por una determinada relación”. “Mis fotografías son mis propios merodeos por la vida. Las tomo en función del ritmo que requieren. Soy paciente, espero el momento. A veces camino horas; a veces me siento y espero el instante. No “fabrico” nunca el momento; y, a veces lo pierdo por una fracción de segundo, porque no estoy preparada o por una interferencia imprevista. En todo caso, no disparo mucho; soy bastante contenida también en mis movimientos. Quiero pasar inadvertida”. “Me gusta cuando miras y presientes que hay cosas ocultas”. “Me gusta mucho pasear, encontrar, desvelar y descubrir pequeños acontecimientos que pasan inadvertidos. Muchas veces el mundo, la vida, pasa delante de nuestros ojos y no lo sabemos ver. Para mí, la fotografía es un ejercicio que me permite afinar esa agudeza”.
Verdades, al menos para mí, como puños. Así no me extraña que pueda hacer fotografías tan deliciosas como las que en días pasados se expusieron en Avilés.
Y viene toda esto a colación de lo escrito en días pasados por mí. La pasión por mirar, por observar, por vagar con los ojos muy abiertos y retratar todo lo que se cruce en tu camino.
Imagino que esa misma pasión por mirar y retratar es la que tuvieron los fotógrafos que recoge la magnifica exposición “Una imagen de España. Fotógrafos estéreos copistas franceses (1856-1867)”. La exposición que puede verse en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (C/ Alcalá, 13 de Madrid), muestra el trabajo de un grupo de amantes de esta técnica que recorrieron la geografía española y captaron, en muchas ocasiones por vez primera, rincones para el recuerdo.
Seguramente también esa fascinación por mirar es lo que llevó al fotógrafo, cineasta y escritor Jacques Leonard a zambullirse en la cultura gitana, allá por los años 50 del siglo pasado. De la mano de su mujer, Rosario Amaya, se introdujo en la comunidad gitana y fotografió a su gente como nunca antes se había realizado.
Y uno, en su humildad, intenta realizar esta misma actividad cada vez que tiene ocasión. Y a ello me dedique días pasados, en un viaje por Madrid, San Lorenzo del Escorial y Segovia. Y capte cosas que, por pudor, solo guardo para mí. Hay una que especialmente me gusta y satisface: la de un saxofonista tocando en una plaza de Segovia. El tema que tocaba era Perfidia y la reacción de los viandantes era de lo más variopinta. Se trataba en mi caso: de mirar y retratar.
domingo, 27 de noviembre de 2011
¡Benditas mañanas de domingo!
Otra mañana de domingo. ¡Benditas mañanas de domingo! Paseo, a primera hora de la mañana, por una ciudad solitaria y muy acogedora. Es un paseo tranquilo, devorador de de imágenes. Es, como decía ayer, un paseo para observar.
Y la observación acaba, o mejor dicho se refuerza, en una exposición de fotografías sobre la mujer. El lugar, el MEIAC de Badajoz; su titulo, Protagonistas en la sombra: evolución de la imagen de la mujer española en los fondos fotográficos de la Agencia EFE.
Es una buena exposición, que se centra ante todo en las mujeres anónimas (o no tan anónimas, ya que por allí están presentas ilustres mujeres del pasado siglo), verdaderas protagonistas en la sombra de la profunda transformación que ha vivido la sociedad española, y en la figura femenina, que ha sido con frecuencia discriminada.
Dos fotografías me gustaría destacar de la exposición. La primera, una de la escritora y política española Margarita Nelken: de esa fotografía me llama poderosamente la atención, la belleza y fuerza de sus ojos. La segunda, una dedicada al voto femenino: los personajes masculinos de la foto, los representantes de la mesa electoral, o desvían la mirada o muestran ojos de sorpresa ante la afortunada y decidida votante. ¡Magnifica instantánea! ¡Magnifico ejercicio de observación!
Pues eso, ¡benditas mañanas de domingo!
Y la observación acaba, o mejor dicho se refuerza, en una exposición de fotografías sobre la mujer. El lugar, el MEIAC de Badajoz; su titulo, Protagonistas en la sombra: evolución de la imagen de la mujer española en los fondos fotográficos de la Agencia EFE.
Es una buena exposición, que se centra ante todo en las mujeres anónimas (o no tan anónimas, ya que por allí están presentas ilustres mujeres del pasado siglo), verdaderas protagonistas en la sombra de la profunda transformación que ha vivido la sociedad española, y en la figura femenina, que ha sido con frecuencia discriminada.
Dos fotografías me gustaría destacar de la exposición. La primera, una de la escritora y política española Margarita Nelken: de esa fotografía me llama poderosamente la atención, la belleza y fuerza de sus ojos. La segunda, una dedicada al voto femenino: los personajes masculinos de la foto, los representantes de la mesa electoral, o desvían la mirada o muestran ojos de sorpresa ante la afortunada y decidida votante. ¡Magnifica instantánea! ¡Magnifico ejercicio de observación!
Pues eso, ¡benditas mañanas de domingo!
sábado, 26 de noviembre de 2011
Observar
Me gusta observar, mirar. Es algo inherente al ser humano; al menos el mirar, no siempre el observar. Observar, al menos para mí, es una necesidad física y psíquica que estimula mi motivación, mis ganas de vivir.
Caminar, sin rumbo sin prisas, y poder ir observando todo lo que tu alrededor ocurre en ese lento caminar, es realmente un placer y una fuente de conocimiento. Me gusta observar siempre y en cualquier situación, esté en un sitio conocido o desconocido o con personas conocidas o desconocidas. Observar, utilizando la mente como cámara fotográfica.
Y volviendo a la idea de observar todo, me gustaría hacer una precisión: a pesar de esa necesidad física y psíquica de observar y mirar todo, la dispenso en lo referente a mi persona. Esta mañana, mientras me afeitaba y de manera totalmente extraordinaria, me fije detenidamente en el espejo y encontré a una persona avejentada; y la verdad es que me sorprendió la imagen. Bien es verdad que como no practico la auto observación, no había reparado en ese extremo. Debo, desde este momento, practicarlo con más asiduidad.
Cuando la necesidad de observar y la devoción por la fotografía se unen, ocurren cosas tan estimulantes como las dos últimas exposiciones fotográficas visitadas: “Observados: voyeurismo & vigilancia a través de la cámara desde 1870” e “Imágenes de Argelia. Pierre Bourdieu”, ambas en Madrid.
Caminar, sin rumbo sin prisas, y poder ir observando todo lo que tu alrededor ocurre en ese lento caminar, es realmente un placer y una fuente de conocimiento. Me gusta observar siempre y en cualquier situación, esté en un sitio conocido o desconocido o con personas conocidas o desconocidas. Observar, utilizando la mente como cámara fotográfica.
Y volviendo a la idea de observar todo, me gustaría hacer una precisión: a pesar de esa necesidad física y psíquica de observar y mirar todo, la dispenso en lo referente a mi persona. Esta mañana, mientras me afeitaba y de manera totalmente extraordinaria, me fije detenidamente en el espejo y encontré a una persona avejentada; y la verdad es que me sorprendió la imagen. Bien es verdad que como no practico la auto observación, no había reparado en ese extremo. Debo, desde este momento, practicarlo con más asiduidad.
Cuando la necesidad de observar y la devoción por la fotografía se unen, ocurren cosas tan estimulantes como las dos últimas exposiciones fotográficas visitadas: “Observados: voyeurismo & vigilancia a través de la cámara desde 1870” e “Imágenes de Argelia. Pierre Bourdieu”, ambas en Madrid.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Paul Motian
Se nos fue un baterista distinto, un inventor de sonidos, un hombre que nos hizo disfrutar de su manera de entender la música, el jazz y la batería.
Me quedo, y transcribo, el comentario publicado hoy en el diario El País, por Yahvé M. de la Cavada, “Porque Motian nunca vivió de las rentas, ni se acomodó a base de amortizar los momentos álgidos de su carrera”.
Mi homenaje, esa foto que le realice en julio de 1995, en Donosita. Descanse en paz.
Me quedo, y transcribo, el comentario publicado hoy en el diario El País, por Yahvé M. de la Cavada, “Porque Motian nunca vivió de las rentas, ni se acomodó a base de amortizar los momentos álgidos de su carrera”.
Mi homenaje, esa foto que le realice en julio de 1995, en Donosita. Descanse en paz.
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